29 septiembre, 2010

Vesna Vulovic: la mujer que sobrevivió a una caída de 10.000 metros

Vesna Vulovic: la mujer que sobrevivió a una caída de 10.000 metros: "

Lo más probable es que, si debemos saltar de un avión sin paracaídas, nos queden sólo unos segundos de vida. Sin embargo, existen individuos que han sobrevivido a caídas monumentales sin ser superhéroes o dibujos animados.

El caso más extremo, que incluso fue registrado por el Libro Guinness de los récords, fue el de Vesna Vulovic, que sobrevivió a una caída de 10.160 metros de altura.

A las 17:05 del 26 de enero de 1972, la checoslovaca Vesna se hallaba de pie en el pasillo del vuelo JAT 364 que se dirigía de Copenhague a Belgrado. Vesna era auxiliar de vuelo, tenía 22 años y lucía una flamante cabellera rubia. Mientras estaba sirviendo las comidas, de súbito, explotó una bomba oculta en el equipaje que partió en dos el DC-9 en el que volaban.

Todo el mundo falleció. Menos ella.

Después de golpearse contra el suelo en el norte de Bohemia, cerca de la frontera con Alemania, quedó inconsciente y con severas lesiones craneales. Se fracturó la columna vertebral, las piernas, la pelvis y las costillas.

Afortunadamente, la pequeña ciudad de Srbská Kamenice fue testigo de la explosión en las alturas, y de cómo los restos se precipitaban contra el suelo. Uno de los vecinos distinguió las piernas de Vesna entre el fuselaje. Era un hombre que había estudiado enfermería, así que tuvo la precaución de no mover el cuerpo de Vesna. También la cubrió con un abrigo y le abrió las vías respiratorias hasta que llegaron los médicos.

Vesna permaneció en coma durante 3 días. Se despertó, y lo primero que dijo, en perfecto inglés, fue: “¿Puedo fumar un cigarrillo?” Luego preguntó a su madre: “¿Dónde están mis perros y mis gatos?

Vesna no podía moverse de cintura para abajo, pero en un año consiguió caminar, e incluso se incorporó a un trabajo de oficina. Según declaró al The New York Times, el secreto de su rápida recuperación se encontraba en comer chocolate, espinacas y aceite de pescado cuando era niña, y a su innata testarudez serbia.

El doctor Richard Snyder ha dedicado 50 años a investigar 33.000 caídas desde todas las alturas y de todas las variedades, profundizando en lo que técnicamente se denomina “tolerancia humana al impacto”.

Como experto en lesiones de accidentes de la FAA en 1963, publicó un estudio clásico de 137 caídas, incluida la de una mujer de 69 años que se cayó de un árbol mientras perseguía a su periquito, y la de un amante que se cayó desde lo alto de una escalera huyendo de un marido celoso. Los sujetos de Snyder tenían una edad que oscilaba entre los 18 meses y los 91 años. Los seres humanos, concluyó, somos capaces de sobrevivir a fuerzas de impacto “considerablemente mayores que las que hasta ahora se creían tolerables.

Snyder también es un experto en la caída de Vesna. Y ha recogido información sobre más de mil personas que han sobrevivido a caídas superiores a 300 metros. Según Snyder, para sobrevivir, todo depende de cómo caigas, dónde aterrices y de tu propia condición física.

Irónicamente, tienen más posibilidades de sobrevivir los suicidas o los pacientes psicóticos que las personas normales, que caen accidentalmente. La explicación que ofrece Snyder a este respecto es:

El acto de saltar puede ser una liberación para él y, a diferencia de la mayoría de nosotros, esa persona puede disfrutar con el salto. Como consecuencia de ello, puede estar físicamente relajado en el momento del impacto, lo cual parece ser, en sí mismo, un criterio importante para sobrevivir a la caída libre.

Lo mismo sucede con las personas alcoholizadas: están tan anormalmente relajados que sobreviven mucho mejor a las caídas.

Si os caéis de un avión o el paracaídas no se abre, procurad caer en la nieve, si la hubiese. Según Snyder, la nieve es un atenuador de impactos excelente. Aunque debe de ser nieve granular, con cristales grandes y redondos, que son consecuencia del deshielo y el congelamiento. Lamentablemente, mientras os precipitáis desde el cielo no tendréis muchas oportunidades de comprobar si se trata de este tipo de nieve o no.

Microsiervos ha traducido un artículo que ofrece 10 consejos básicos para aumentar tu índice de supervivencia en una gran caída:

• Intenta frenarte un poco, maximizando la superficie para crear más rozamiento. (Lo cual puede servirte de poco a menos que te hayas caído de un avión.
• Encuentra un buen lugar para caer. Cemento, tejados y superficies “inflexibles” son malas. Nieve, agua, vegetación y árboles son menos malos.
• Dirige un poco tu caída (en plan supermán, literalmente).
• Dobla las rodillas.
• Relájate.
• Cae con los pies por delante.
• Y con los tobillos si es posible.
• Protégete la cabeza.
• Controla la orientación de tu cuerpo. Tras el impacto inicial lo mejor es intentar girar para caer de lado o de espaldas. La idea es distribuir las fuerzas.
• Consigue ayuda médica inmediatamente.

Como todo esto suena bastante abstracto, os recomiendo visualizar el video que os dejo más abajo para vivir en vuestras carnes lo que se siente en un caso de caída también muy famoso, protagonizado Alan Eugene Magee durante la Segunda Guerra Mundial. Con su avión destruido, Alan saltó a unos 6700 metros de altura. Mientras caía, el paracaídas falló. La altitud lo llevó a perder el conocimiento varias veces, atravesó los cristales de la estación y se estrelló contra el suelo del vestíbulo.

Alan acabó con casi todos los huesos rotos, daños graves en el pulmón y los riñones, y el brazo derecho medio desprendido. Pero sobrevivió: los cristales de la estación habían amortiguado el impacto.

Alan Magee murió en San Angelo, Texas, el 20 de diciembre de 2003 a la edad de 84 años.

Editado: me señala milhaud que el caso de Vesna es un montaje que fue descubierto el año pasado, según recoge esta noticia del ABC. En realidad el avión habría sido derribado por equivocación por las fuerzas armadas checoslovacas, y la supuesta supervivencia de Vesna fue utilizada para ocultar la verdadera historia que hubo detrás del incidente.

Vía | El club de los supervivientes



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Sube dos peldaños, y envejece más deprisa: nuevas implicaciones de la Teoría de Einstein

Sube dos peldaños, y envejece más deprisa: nuevas implicaciones de la Teoría de Einstein: "

Ya se había constatado que, en lugares más elevados, el tiempo transcurría más deprisa, como se desprende de la Teoría de la Relatividad de Einstein. Lo que ha sorprendido a lo físicos es que este efecto también se produce en alturas mínimas: 33 centímetro o un par de peldaños, y ya envejecerás más rápido.

Naturalmente, la medición de los físicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), la diferencia temporal pasa desapercibida para nuestros sentidos, pues sólo suma aproximadamente 90.000 millonésimas de segundo durante una vida de 79 años. Un tiempo insuficiente para tener más arrugas que el vecino de abajo. Sin embargo, estas diferencias liliputienses proporcionarán aplicaciones prácticas en la geofísica y otros campos.

Esto se debe a que los cuerpos están sometidos a fuerzas gravitacionales desiguales a causa de sus diferentes altitudes por encima de la superficie de la Tierra: el reloj más elevado (que ha experimentado una pequeña fuerza gravitacional) funciona más rápido.

Los investigadores del NIST también han sometido a observación otro aspecto de la relatividad: que el tiempo transcurre más lentamente cuando se mueve más rápido. Para ello han empleado dos de los mejores relojes atómicos experimentales del mundo (llamados relojes de lógica cuántica).

Los relojes son casi idénticos y están basados en el tictacqueo de un solo ion de aluminio (un átomo con carga eléctrica) mientras vibra entre los dos niveles de energía más de un millón de millones de veces por segundo. Un reloj mantiene la hora con una precisión de 1 segundo en alrededor de 3,7 millones de años y el otro está próximo a ese rendimiento.

Vía | EuropaPress



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Video con espectaculares fotografías del telescopio espacial Hubble

Video con espectaculares fotografías del telescopio espacial Hubble: "

Puesto en órbita el 24 de abril de 1990 en la misión STS-31 y como un proyecto conjunto de la NASA y de la ESA, el telescopio espacial Hubble no ha dejado de darnos alegrías. Orbitando en el exterior de la atmósfera, en órbita circular alrededor de la Tierra a 593 km sobre el nivel del mar, ha conseguido ofrecernos, entre otras cosas, unas 500.000 fotografías, que ocupan 1.420 discos ópticos de 6,66 GB (8,34 terabytes).

O se han observado aproximadamente un millón de objetos. En comparación, el ojo humano tan sólo puede ver unas 6.000 estrellas a simple vista.

En el siguiente video podéis contemplar un recopilatorio de las más llamativas del año 2010.



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28 septiembre, 2010

Una mosca le salvó de ser expropiado

Una mosca le salvó de ser expropiado: "

Publio Virgilio Marón (70 a. C. – 19 a. C.), Virgilio, fue un poeta romano, conocido por ser el autor de la Eneida.


Se cuenta que Virgilio preparó un funeral a su mascota digno de emperadores… Su “mascota”, según él, era una mosca. La ceremonia se celebró en su mansión, amenizada por músicos, a la que fueron invitados los personalidades más relevantes como Cayo Mecenas, su protector, se despacharon los mejores vinos y las viandas más exquisitas, y fue enterrada en un mausoleo construido para tal fin en sus tierras. Todo este derroche supuso más de 800.000 sestercios para los bolsillos del apesadumbrado Virgilo. ¡Vaya disparate!


Nada más lejos de la realidad. Eran los tiempos del Segundo Triunvirato en la república de Roma, una alianza por cinco años realizada entre Marco Antonio, César Octaviano y Marco Emilio Lépido, tras el vacío de poder originado por el asesinato de Julio César. Llegó a oídos de Virgilio que el Triunvirato pretendía promulgar un decreto por el que se expropiarían las tierras de los terratenientes y repartirlas entre los soldados “jubilados”. De este decreto se excluirían los terrenos en los que hubiera tumbas al considerarlos sagrados.


Con esta pequeña artimaña las tierras de Virgilio se libraron de la expropiación.


Fuente: El libro de los hechos insólitos – Gregorio Duval


Una mosca le salvó de ser expropiado escrito por Javier Sanz en: Historias de la Historia



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Lo diferente que le puede quedar el mismo vestido a dos mujeres

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Los rayos N, la radiación que nunca existió.

Los rayos N, la radiación que nunca existió.: "

Poco después de que en 1895 Roentgen descubriera la existencia de los rayos X, René Blondlot comenzó a experimentar con ellos. Durante estos experimentos llevados a cabo entre los años 1901 y 1904, Blondlot descubrió un nuevo tipo de radiación a la cuál denominó rayos N, en honor a Nancy, la ciudad donde trabajaba en aquel momento.


Según los experimentos de Blondlot, estos nuevos rayos eran emitidos por un alambre de platino incandescente encerrado dentro de un tubo de hierro. Los rayos N, después de atravesar una delgada ventana de aluminio, eran dirigidos a una pantalla de sulfuro de calcio débilmente iluminada (o alternativamente a una llama de gas). Una vez lo rayos colisionaban conseguían aumentar la luminosidad de la pantalla blanca (o de la llama).



I: René Blondlot

Los experimentos de Blondlot llamaron la atención de físicos de renombre a lo largo y ancho del mundo, de la talla de Charpentier, Becquerel, Broca o Zimmern. Todos estos científicos repitieron los experimentos de Blondlot en sus respectivos laboratorios consiguiendo el mismo éxito, y confirmando por ende el descubrimiento de los rayos N.


En aquel cambio de siglo, el entusiasmo que desataban las nuevas radiaciones gracias a los rayos X, hacía que el momento fuera muy propicio para otros hallazgos de este tipo. Por ello, en los cuatro años siguientes a la propuesta de la existencia de los rayos N se publicaron decenas de artículos que confirmaban la existencia y las propiedades de estos rayos en revistas de gran impacto.


Pero no todos los físicos del mundo confiaron plenamente en los experimentos de Blondlot. En 1904, el físico estadounidense R.W. Wood fue a Francia a visitar el laboratorio de Blondlot y observar sus experimentos. El experimento que Blondlot estaba a punto de mostrar a Wood comprendía la refracción de los rayos N y la medida de su ángulo. Se suponía que los rayos debían salir a través de una ranura de 2mm y ser refractados por un prisma de aluminio (del mismo modo en que la luz se refracta al atravesar un prisma de cristal), antes de caer sobre un blanco, una pantalla en este caso, para ser medidos.



II: R. W. Wood

Después de la primera demostración, Wood pidió que se repitiera el experimento, para el cual se guardó en el bolsillo el prisma de aluminio sin que Blondlot se percatara. Pese a la gran variación en la ejecución de la prueba, los resultados del segundo experimento fueron exactamente iguales que con el prisma en su lugar. Wood publicó la historia en Nature, en 1904, y también en Physikalishe Zeitschrift. Ello causó que cinco años más tarde Blondlot abandonase su cátedra.


Blondlot, en el momento de sus primeros experimentos, llegó a creer que efectivamente había hecho un descubrimiento. Con sus propias palabras expresó en las Actas de la Académie des Sciences del 23 de marzo de 1903:


Previamente había yo atribuido la polarización a los rayos X cuando, de hecho, se produjo por los nuevos rayos. Este error era inevitable antes de que estuviera completo el estudio de los efectos de la refracción. Sólo después de ese estudio me convencí de que no estaba manejando rayos X, sino un tipo totalmente nuevo de radiación.


Las ganas de Blondlot de conseguir un nuevo avance en el campo de las radiaciones electromagnéticas le llevaron a conclusiones inexactas. El fenómeno de los rayos N dependía de la percepción del umbral de una luminosidad débil. Como ya se habían preestablecido algunos cálculos físicos para las propiedades de las nuevas radiaciones, la observación pudo fácilmente haber sido dirigida por este conocimiento previo.


Fuentes y más información:




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Passion for Knowledge, charlamos con Juan Ignacio Cirac y Pedro Miguel Etxenike

Passion for Knowledge, charlamos con Juan Ignacio Cirac y Pedro Miguel Etxenike: "

J.I.Cirac, Frank Wilczek, Jean Marie Lehn, Pedro Miguel Etxenike


Lo que hemos vivido esta mañana en el marco de las Passion for Knowledge a las que estamos asistiendo invitados por la organización no es algo que se vea todos los días.


La imágen del científico aislado en su laboratorio o en su centro de trabajo, ese investigador casi desconectado de la realidad y centrado en su reducido mundo de ciencia, cada día tiene menos consistencia. La labor de divulgación es cada vez más necesaria y eso es algo que los propios científicos, incluso los de más alto nivel, han comprendido.


Frank Wilczek


Por eso, esta mañana he podido asistir a algo verdaderamente apasionante: ver cómo Frank Wilczek,  todo un Nobel de Física, charlaba de gravedad con jóvenes mientras compartía con ellos un sandwich bajo el sol de San Sebastián o comprobar el entusiasmo con el que Jean-Marie Lehn, Nobel de Química, les explicaba la poesía oculta en la tabla periódica de Mendeleyev mientras le pasaban una lata de refresco.


Jean-Marie Lehn


Unas jornadas abiertas en las que se ha conseguido llevar la ciencia a las personas que más necesitan de una buena divulgación: Los jóvenes.


Mientras tanto y aprovechando la asistencia de dos Premios Príncipe de Asturias a la investigación científica como son Pedro Miguel Etxenike y Juan Ignacio Cirac, también hemos querido compartir unas palabras con ellos y he podido disfrutar de unos minutos que ahora os ofrezco en mp3.


Pedro Miguel Etxenike


Pedro Miguel Etxenike es uno de los más destacados físicos con los que contamos actualmente en España y además de su labor de investigación y docencia, con estas jornadas Passion for Knowledge y su trabajo en el DIPC, también está sobresaliendo en el ámbito de la divulgación. Con él he compartido alguna que otra anécdota (al confundirme con el guardaespaldas de Ciechanover) y unos minutos entre las conferencias de esta mañana.



Juan Ignacio Cirac


De Juan Ignacio Cirac, a estas alturas, ya hay poco que añadir. Como resaltaban esta mañana en su presentación, se ha convertido por derecho propio en un embajador de la Ciencia de España por todo el mundo y sus investigaciones sobre computación cuántica podrían cambiar de una manera radical la tecnología de aquí a unas décadas.



Esta tarde a partir de las 17:00 y como colaboradores oficiales de estas jornadas Passion for Knowledge, podréis asistir aquí en Amazings.es a las Conferencias que realizarán científicos de la talla de Juan Ignacio Cirac, Richard Ernst, Sylvia Earl y Jean-Marie Lehn.

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El Incidente del Laconia

El Incidente del Laconia: "



En diciembre de 1942  Karl Dönitz, máximo responsable de la flota naval alemana, hizo llegar a todos los buques y submarinos bajo su mando una nueva directriz conocida como Orden Laconia. Dicha orden decía así:



1º. Todos los esfuerzos por salvar supervivientes de hundimientos, tales como rescatar hombres en el agua y ponerlos en botes salvavidas, enderezar botes volcados o suministrar agua o comida, deben parar.


El rescate contradice la más básica de las normas de la  guerra: La destrucción de barcos hostiles y sus tripulaciones.


2º. La orden también concierne y tiene efecto sobre patrones y jefes de maquinas.


3º. Solamente serán rescatados si su puesto es importante para la marcha de la nave.


4º. Manteneos firmes. Recordad que el enemigo tampoco se preocupa de nuestras mujeres y niños cuando bombardean Alemania.



Seguramente que lo primero que le sale a uno al leer semejante orden es decir…


¡Menudo pedazo de #&*#/$**#&$*\ es el  alemán este!


Sin embargo, las cosas no siempre son blancas o negras y  detrás de tan brutal orden existía un poderoso motivo que, si tal vez no lo justifica, al menos lo hace más comprensible.


La razón de esta sinrazón tuvo su origen en  “El Incidente del Laconia”.



Los hechos ocurren en septiembre de 1942 cuando el submarino alemán U-156 divisa al RMS Laconia, un barco mercante fuertemente artillado que desplaza 19.000 toneladas y que navega tranquilo ajeno a su presencia. Una perita en dulce para cualquier comandante de un U-Boat. Ordena disparar dos torpedos de proa que alcanzan de lleno el casco del navío el cual comienza, casi inmediatamente,  a escorarse peligrosamente.



Lugar del hundimiento del Laconia


El Laconia poco puede hacer más que arriar sus botes salvavidas y enviar un desesperado mensaje de socorro.



“S.S.S…S.S.S…. Laconia torpedeado… Laconia torpedeado… S.S.S. Laconia”


Mensaje de S.O.S., radiado por el “Laconia“, la tarde del 12 de septiembre de 1942



(Nota: Con las tres eses, en vez del clásico S.O.S., se indicaba que el hundimiento había sido provocado por un submarino y así se alertaba de su presencia a los barcos que pudieran acudir al rescate.)






El comandante del submarino emergió para confirmar el hundimiento y fue cuando se dio cuenta de que en el mar, entre los restos ardientes del naufragio y algunos botes salvavidas, chapoteaban cientos y cientos de personas. Rápidamente el comandante ordenó a sus hombres que ayudaran a subir a bordo a todos los supervivientes que fuera posible.



A la izquierda en la torre Werner Hartenstein, comandante del U-156, observando el rescate.


Aquello se le fue de las manos. En pocos momentos el interior del submarino y su cubierta se llenaron de personas rescatadas.





Uno de los náufragos que hablaba alemán pudo explicar al asombrado comandante de donde había salido tanta gente. Resulta que en el Laconia viajaban 136 tripulantes, 268 soldados británicos, 160 polacos, 80 mujeres y niños y 1.500 prisioneros de guerra italianos. En total unas 2.500 almas.






Comandante Hartenstein con la tripulación del U-156


El comandante, totalmente desbordado a esas alturas, envía una comunicación urgente al estado mayor.



” U-156 ha hundido al inglés Laconia en 7721. Desgraciadamente, transportaba 1.500 prisioneros de guerra italianos. Ha sacado del agua, hasta ahora, noventa. Solicita instrucciones”.






El almirante Dönitz (Sí. El mismo de la orden de arriba)  es despertado para informarle de la situación y envía el siguiente mensaje a todas sus naves que andaban por la zona.



“Schacht, Grupo Elsbär, Würdemann, Wilamowitz, reúnanse inmediatamente U-156 en 7721 para ayudar a salvar los náufragos. ¡Rápido!”.



Más de dos días estuvo el U-156 por la zona ayudando a los supervivientes y sin dejar de telegrafiar el siguiente mensaje:



“No atacaré a ninguno de los navíos que acudan en socorro de los náufragos del Laconia, a condición de que yo mismo no sea atacado por buques ni aviones.


Submarino alemán U-156″



Finalmente se unieron al rescate otros dos submarinos alemanes y uno italiano. Entre los cuatro, con sus interiores y cubiertas llenas de gente,  remolcando varios botes cada uno y enarbolando una bandera de la cruz roja pusieron rumbo a la costa más cercana.



El U-156 en primer plano y al fondo otro submarino alemán que ayudó en el rescate


Cuando todo parecía más o menos resuelto y los supervivientes respiraban un poco más aliviados, un avión bombardeo aliado los localizó, hizo un vuelo rasante de reconocimiento transmitiendo la situación y cuando volvía a su base recibió la orden del oficial de guardia que regresara inmediatamente y atacara a los submarinos.


El piloto del avión, extrañado pero obediente, hizo lo que se le ordenó y lanzó sobre los submarinos varias cargas de profundidad y algunas bombas, una de las cuales impactó directamente sobre uno de los botes cargados de supervivientes.




Representación del momento del ataque del avión cuando se debe abandonar el submarino a toda prisa.


Los submarinos no lo dudaron un instante, desengancharon los botes que remolcaban y comenzaron la maniobra de inmersión desalojando toda la gente que iba sobre las cubiertas.






Los supervivientes son abandonados a su suerte.


Los submarinos apenas sufrieron daños y escaparon, pero los supervivientes tuvieron que pasar varias semanas de pesadilla a la deriva hasta que fueron de nuevo rescatados, pereciendo muchos de ello en ese tiempo. Finalmente se salvaron unas 1.500 personas.



Después de este incidente  el almirante Dönitz dijo una y no más…



Almirante Karl Dönitz.



“Es completamente desatinado creer que el enemigo puede respetar a los submarinos alemanes en cualquier forma, aun bajo el pretexto de que aquéllos salven a sus propios hombres…”



Y fue cuando  decidió emitir la desafortunada Orden Laconia. Orden, por cierto, por la que fue condenado en los Juicios de Nuremberg a 11 años y seis meses de prisión, no sirviendo para nada que su abogado expusiera los motivos y además demostrara que los aliados operaban en el Pacífico con órdenes similares.












Más en:


Hundimiento del RMS Laconia (Wiki español)


RMS Laconia (Exordio español)


Laconia Incident (Wiki inglés)


Laconia Order (Wiki inglés)


Testimonio de una de las supervivientes del RMS Laconia (BBC Inglés)


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