01 septiembre, 2010

La saga de los Farragut. El papel de una familia menorquina en el nacimiento de los Estados Unidos.

La saga de los Farragut. El papel de una familia menorquina en el nacimiento de los Estados Unidos.: "

FarragutEl presente artículo corresponde a una versión reducida del que publiqué en la revista Historia de Iberia Vieja, número 63 de septiembre de 2010.


Cuando, después del combate, penetró Farragut en la enfermería, y a triste luz, en silencio que sólo interrumpían ayes o patrióticas exclamaciones, vio a los cirujanos afanados en su terrible ministerio, vio sangre por donde quiera, miembros segregados, tantos valientes unos heridos, otros moribundos o sin vida, sintió suma aflicción y espanto; más pudo al fin auxiliar a los facultativos. Por negra fatalidad, algunos pacientes, a tiempo que los curaban, habían perecido traspasados por astillas que desprendían los proyectiles ingleses. Conducido Farragut a bordo de la Febe, echóse a llorar por serle intolerable la humillación de su bandera. Convidóle a almorzar el capitán vencedor y, por vía de consuelo, díjole que probablemente se desquitarían los americanos en otra ocasión. «Así lo espero, señor», contestó con altivez el adolescente, y alejóse conmovido.


Fragmento de La Fragata Essex, dentro de la serie Episodios Norteamericanos,

publicada por Emilio Blanchet en Revista Contemporánea, primer trimestre de 1892.


El protagonista de la cita que abre hoy esta sección atendía al nombre de David Farragut, aunque su nombre original era James, decidió cambiarlo en 1812 en atención a su mentor y padre adoptivo, el capitán David Porter. Puede resultar sorprendente, pero Farragut contaba apenas catorce años de edad cuando participó en la batalla tan elogiosamente recordada por Emilio Blanchet, un combate que, sin duda, le sirvió para afianzar más sus convicciones y su valentía. Sucedió todo ello el 28 de marzo de 1814, cuando Porter, capitán del Essex, fue forzado a rendirse por las fragatas británicas HMS Phoebe y Cherub frente a la ciudad chilena de Valparaíso en el transcurso de la guerra anglo-americana de 1812.


He de reconocer que hay cierto elemento friki, como se dice hoy día, en mi interés por la familia Farragut. El apellido me sonaba de algo porque, cómo no, leyendo viejas crónicas de mediados del siglo XIX, sobre todo norteamericanas, de vez en cuando se citaba a cierto marino de singular apellido, pero no presté mucha atención. Fue, sin embargo, cuando hace ya muchos años tuve la oportunidad de asistir en un cine a una sesión de estreno de Star Trek VII: Generations –o, como se traduce en España: Star Trek, la próxima generación– cuando me picó definitivamente la curiosidad. ¿Y qué pinta un marino decimonónico en una película de ciencia ficción? Todo tiene su explicación, aunque sea de lo más rebuscado. Quienes conocen bien Star Trek saben que su creador, Gene Roddenberry, animó siempre a todos los guionistas a mimar detalles como los nombres de las naves espaciales que aparecieran en pantalla. Sin ir más lejos, la verdadera protagonista de la saga, la USS Enterprise, hace honor a una larga tradición de buques que, bajo el mismo nombre, han servido en varias marinas, entre ellos el primer portaaviones nuclear de la historia, todavía en servicio. Al final de la película mencionada, con la Enterprise destruida en un lejano planeta, el capitán Picard y su primer oficial atienden el rescate de los supervivientes que, he ahí el detalle, son transportados a una nave llamada USS Farragut. En cuanto pronunciaron el nombre me faltó tiempo para anotarlo mentalmente y pasar a buscar datos sobre ello. No es algo trivial porque, ¿quién era el tal Farragut y qué importancia llegó a tener para que incluso una ficción como aquella recordara su existencia? Muy simple: David Glasgow Farragut, en cuyo honor se han bautizado naves, no sólo en la ficción, como el novísimo destructor DDG-99 de la clase Arleigh Burke, fue todo un héroe de su país. David, de familia menorquina y con una vida llena de aventuras sorprendentes, fue el primer contraalmirante, vicealmirante y almirante de la Marina de los Estados Unidos.


De Menorca a América


La familia Farragut, o más antiguamente Ferragut, cuenta con larga tradición en Baleares. Fue Jordi Farragut, nacido en Ciudadela, Menorca, allá por 1755, e hijo de Antonio Farragut y Juana Mesquida, todo un personaje que merece ser recordado por su espíritu aventurero. Porque, si se piensa bien, ¿qué se le había perdido a un menorquín en medio de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos?


Hay muchos detalles que pueden explicar su destino. En primer lugar, el haber nacido en Menorca durante la ocupación británica de la isla, hizo que el trato con los ingleses fuera fluido y próximo. Por otra parte, nuevamente Menorca, como patria de intrépidos marinos, posiblemente influyó en el espíritu del joven Jordi a la hora de decidir dedicar su vida al mar. Durante años trabajó como marino mercante, después de estudiar náutica en Barcelona y, cruzando el Atlántico, fijó su atención en unas tierras que pronto iban a verse sacudidas por toda una revolución. En Norteamérica, donde le llamaban George, llegó a mandar un pequeño velero con el que comerciaba entre Cuba, México y su puerto base, Nueva Orleans. Nada excepcional, un español comerciando en el Golfo de México y, sin embargo, cuando estalló la Guerra de la Independencia, decidió meterse en el lío de lleno al lado de los revolucionarios.


Así, combatió al frente de diversos grupos armados, de forma un tanto caótica, llegando a alcanzar el grado de teniente en la Marina de Carolina del Sur. Luchó en batallas célebres en lugares como Charleston, Cowpens, Wilminton o Savannah, no sin sufrir heridas o la captura temporal por parte de los británicos. Todo ello de forma voluntaria y, sencillamente, impulsado por su creencia en la causa de los revolucionarios, que tomó como la suya propia.


El gran almirante Farragut


La valentía y el ardor guerrero no se transmite por los genes, naturalmente, pero el hijo de Jordi siguió su mismo camino, como si se tratara de él mismo, llevando hasta el límite lo que en principio no fue más que una aventura indiana. Jordi, después de la Guerra de la Independencia, se casó con Elizabeth Shine, trasladándose a vivir a Tennessee, en las cercanías de Knoxville, donde vivió como respetado oficial de la milicia local y responsable de un ferry. Curiosamente el hijo de los Farragut, David, vino al mundo en medio del agua o, para ser más preciso, en el interior de ese ferry gobernado por su padre en el río Tennessee, como si el destino bromeara desde el primer día haciendo referencia a las futuras aventuras del primer almirante que tuvo la Marina de los Estados Unidos.


David Farragut, sin duda influenciado por su padre, decidió alistarse en la Marina en 1810. Teniendo en cuenta que había nacido en 1801, no hay que hacer muchas cuentas para percatarse de que no era más que un niño pequeño y, sin embargo, en pocos años tuvo que luchar duramente por su vida, como en el citado incidente de Valparaíso con el que se abre este artículo. Su carrera en la Marina fue asombrosa, siendo llamado por diversos gobiernos para ocupar todo tipo de cargos como, por ejemplo, encargado en 1853 de la construcción y gestión durante muchos años de los importantes astilleros militares de Mare Island. Pero la burocracia y el glamour de la vida militar en tiempos de paz dieron paso nuevamente a una cruel guerra. A las puertas de la contienda civil, a pesar de vivir con su esposa en Norfolk, Virginia, declaró su inquebrantable lealtad por la Unión deseando participar en la guerra incluso cuando podía vivir retirado sin problemas y ya con una edad que no invitaba a ningún tipo de aventuras. Viendo que las cosas iban por mal camino y el conflicto entre el norte y el sur era inevitable, David se trasladó con su familia a Nueva York. Aunque ofreció sus servicios al ejército de la Unión, apenas le asignaron labores burocráticas y poco más. Cabe entender esa decisión debido a las dudas que surgieron sobre su lealtad, a fin de cuentas tanto David como su mujer eran originarios del sur, más su relación con la familia de David Porter hizo que los obstáculos abrieran para él todo un mundo de éxitos navales.


Farragut participó con sobresalientes resultados en el asedio de Nueva Orleans, con una flota reunida de una forma un tanto precipitada, con la que recuperó el control de la ciudad de manos de la Confederación en 1862, tras una serie de bombardeos y arriesgadas estrategias para tomar posiciones clave en la ciudad del sur. La flota de Farragut, de clásicos veleros y vapores con casco de madera, sufrió los ataques de algo nunca visto: el Merrimac, un navío de guerra construido por el sur con casco de hierro y un terrible espolón que se llevaba por delante todo lo que embistiera. Un pequeño y extraño buque, también de hierro, el Monitor, se hizo célebre entonces al librar a la flota de barcos de madera del gran depredador de hierro enviado por el sur. Mientras los monstruos de hierro, primeros acorazados de la historia, luchaban entre sí, la flota de Farragut continuó camino hacia el sur para cumplir su misión de capturar Nueva Orleans. Todo ello le valió un homenaje del Congreso de los Estados Unidos en el que, por primera vez en ese país, se le ofreció un cargo novedoso: contraalmirante. Es curioso, pero la Marina de los Estados Unidos, desde su nacimiento, había utilizado diversos tipos de grado, con denominación propia, para referirse a los oficiales, pero siempre huyendo de los términos empleados en Europa, como queriendo alejarse de cualquier recuerdo de la Marina Real Británica. Fueron los éxitos de Farragut los que hicieron al Congreso reconsiderar esa posición.


Posteriormente participó en una serie de largas campañas entre Vicksburg y Baton Rouge, hasta que en la batalla de la Bahía de Mobile, finalmente Farragut se convirtió en todo un héroe, cosa que, a fin de cuentas, parecía ser su objetivo desde el principio habida cuenta que, tras tantos años de trabajo burocrático, la lucha en el mar, tan añorada por él, le había sido vedada hasta entonces. Fue en el transcurso de esta batalla, al ver que su flota se hallaba desmoralizada tras observar cómo uno de sus acorazados se hundía al chocar con una barrera de minas, cuando Farragut tomó la decisión que le convirtió en una leyenda de los mares. Lejos de retirarse, ordenó al buque a su mando que tomara la iniciativa y penetrara en aguas enemigas a toda máquina, a pesar de que sabían de la existencia de varias barreras minadas que no podían ser vistas. Así, la flota siguió sus temerarios pasos y, aunque en un encuentro con un temible acorazado enemigo la nave insignia de Farragut sufrió graves daños, éste ni se inmutó, ordenando a cada paso continuar con el ataque sin mirar atrás. La victoria en la batalla resonó en todo el mundo, pues muchos capitanes, en igualdad de circunstancias, no hubieran dudado en retirarse para proteger su flota de lo que parecía un destino funesto.


No extrañará que, tras su gran éxito, Lincoln y el Congreso decidieran crear un nuevo rango para él en 1864, siguiendo nuevamente el ejemplo europeo, fue nombrado Vicealmirante. Dos años después, nuevamente el Congreso creó el rango superior de la Marina de los Estados Unidos, para honrar a Farragut. Así, el hijo de un aventurero menorquín comprometido con la causa de los rebeldes norteamericanos, se convirtió en el primer Almirante de la US Navy, preludio de un viaje a Europa, donde fue acogido con gran interés y tratado como un héroe y en el que, como no podía ser de otro modo, el ya anciano Almirante Farragut no olvidó recalar en Menorca para rendir homenaje a su familia y sus antepasados en medio de una algarabía sin igual.


Lectura recomendada: Jorge Ferragut y David Farragut, obra de Jesús Hernando Bayo (1995).

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Un domingo inolvidable

Un domingo inolvidable: "
En Lima, reunida con mi familia paterna. Un domingo inolvidable. Llanto emotivo de una felicidad contagiosa, un aroma de paz y luz en el aire, sonrisas, ojos que expresan todo lo que sentimos, cuanto amor, Lurin, un domingo campestre, costillitas, choclos, padres, hijos, nietos, bisnietos, primos hermanos, primos segundos, sobrinos. Parece mentira que lo hicimos, nos volvimos a juntar, muchos nos reconocimos y muchos nos conocimos por primera vez, no recuerdo haber sentido tantas emociones juntas, ojos mojados, una felicidad tan dificil de expresar con palabras. El tiempo se fue acelarado, tengo tantos pensamientos y muchas ideas, y no se como describirlas. Nos fuimos del evento a llevar al amoroso primo Luis al artesanal para que llevara unos regalos a los nietos, pasamos por El Peruanito a disfrutar de las mejores butifarras de Miraflores y de las fabulosas cremoladas, cai rendida y a las 5 AM llame a mi amor a contarle con lujos de detalles cada instante vivido. Ya habian colgado las fotos del evento y el las habia estado mirando. Las fotos lo dicen todo. En la habitación en donde me encuentro en el lindo apartamento recibo el amanecer con la linda vista desde un noveno piso, hoy de nuevo sale el sol por ratitos y me llama mi prima de Trujillo, nos invita a un lugar precioso un restaurante que se llama Amor Amar en Barranco en donde se come delicias de delicias, he disfrutado el pulpo, camarones, comida del mar preparada por los magos culinarios que tiene esta tierra que tanto quiero, como no tengo mi laptop conmigo he buscado una cabina para poder escribir un poquito. He visto en dos dias a muchas personas familiares y amigos, hoy es feriado porque celebran a Santa Rosa de Lima, ya el martes tengo que ponerme a trabajar en lo del Centro de Luz de Almas, dos entrevistas en la Radio, ir a terminar de reunirme con varias instituciones para ir avanzando. He tenido tres dias espectaculares, he cenado con mi familia, amigos, reído, y observado mucho a mi gente, personas tan amenas, el esposo de una prima que canta precioso y toca la guitarra con maestria. Ya se fueron a descansar y aqui estoy son las 9 de la noche y en la calle veo a la gente caminar, hace frío. Y me muero de ganas de seguir la fiesta. Que lindos dias... cuanto amor, cuantos recuerdos lindos. Cuando llegue a casa tengo que bajar las fotos del evento para que vean todas las caras felices.
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El sistema para ganar dinero de Ponzi: los timos piramidales

El sistema para ganar dinero de Ponzi: los timos piramidales: "

Las matemáticas no siempre son aburridas. A veces, incluso, pueden ser extremadamente lucrativas. Que se lo pregunten a Charles Ponzi, un inmigrante italiano y más tarde inversor de éxito en Boston, que le sacó partido económico a un simple principio de progresión geométrica por allá el 1920.

La táctica Ponzi, que así se llegó a conocer su estrategia, consistió en lanzar un plan de inversiones que prometía un 50 % de beneficios en 45 días a todos aquellos que invirtiesen en sus extraños cupones postales.

Una bicoca a la que no tardaron en hincarle en diente multitud de inversores. Ponzi cumplió aquellas exageradas garantías pagando a los primeros inversores con el dinero obtenido. Así acabó reuniendo más de 9 millones de dólares. Pero 6 meses después, miles de personas empezaron a perder sus ahorros y Ponzi fue encarcelado.

Ponzi fue el precursor de los llamados timos piramidales o estrategias de inversión piramidales.

El problema inherente a cualquier estrategia basada en el sistema Ponzi consiste en que finalmente la fuente de ingresos se agota: o el mercado está saturado de los productos que la empresa comercializa, o la base de la pirámide es tan amplia que ya no hay suficientes personas para comprarlos. En cualquier caso, los vendedores situados en los niveles inferiores de la cadena están condenados a perder.

Simplificándolo, un sistema Ponzi funciona así. Cada miembro de la pirámide está obligado a reclutar 10 miembros más (que pagarán 10 dólares por cabeza): de este modo, en el tercer nivel de la pirámide nos encontraremos con un total de 10.000 miembros. Tres niveles después, los vendedores tendrán que reclutar a un millón de personas para alcanzar las cuotas. Y tres niveles más adelante, a mil millones.

Por esa razón, se trata de convencer a los nuevos miembros que han accedido a la planta baja de la pirámide de una oportunidad única de generar ingresos. La fugacidad de las ganancias potenciales se convierte en la motivación para entrar pronto.

En un ciclo compulsivo, las víctimas se mueven de una compañía a otra, asumiendo las pérdidas con la esperanza de llegar antes que la última vez. Son tantas las personas que participan en este tipo de estrategias, que el mundo clandestino de las pirámides Ponzi se ha convertido en una auténtica subcultura. De hecho, lo encontramos en las páginas de anuncios clasificados de los periódicos y en los boletines de noticias de Internet. Su propósito siempre es el mismo: atraer a más seguidores.

Aquí podéis leer detalles del timo piramidal del caso Madoff, el escándalo que salpicó hace dos años al ídolo de Wall Street gracias a la inaudita rentabilidad de sus negocios.

Y en Barrapunto también comentaron algunos aspectos interesantes de los timos piramidales.

Vía | Coerción de Douglas Rushkoff
Más información | El Mundo



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El Gobierno Galáctico de Dennis Hope (I)

El Gobierno Galáctico de Dennis Hope (I): "

Adelantándose a varios siglos a su tiempo, Dennis M. Hope ya está haciendo negocio vendiendo parcelas fueras de la Tierra a 19,99 dólares el acre (4.000 metros cuadrados), más la tasa extraterrestre correspondiente: 1,51 dólares. Ya han sido adquiridos 536 millones de acres (quedan 9.444 millones con opción a compra). Y es que Hope es el dueño de la Luna y los 8 planetas del Sistema Solar desde 1980.

Este pionero es presidente “constitucionalmente reconocido” del “Gobierno Galáctico”, bajo el cual existe una ciudadanía de 5.379.000 habitantes, entre los cuales se encuentran famosos como Tom Hanks, George Lucas, Clint Eastwood, Nicole Kidman, Meg Ryan, Tom Cruise, Ronald Reagan o George Bush, además de una treintena de trabajadores de la NASA.

Es un gobierno fuera de nuestro planeta, y sus ciudadanos jamás han pisado las tierras que han adquirido a un módico precio, pero Hope se ha tomado muy en serio su gobierno. Todo empezó el 22 de noviembre de 1980, cuando registró a su nombre el satélite y el resto de planetas del Sistema Solar y fundó la compañía Lunar Embassy, “los líderes del mercado extraterrestre”, como se autodenominan en su web oficial.

A nadie se le había ocurrido antes registrar a su nombre los 200 billones de acres que existen en nuestro sistema, sencillamente porque sonaba descabellado. Pero Hope, en pleno proceso de divorcio, en el paro y a punto de entrar en bancarrota, tuvo una revelación mientras conducía su coche en una noche de luna llena. Al parecer, era un ventrílocuo mediocre (movía demasiado los labios) que viajaba con su muñeco de pueblo en pueblo.

Miró al cielo y se preguntó, ¿por qué no? Ni corto ni perezoso, condujo hacia la biblioteca más próxima y releyó el Tratado del Espacio Exterior de 1967. “Me vino a la cabeza una clase de ciencias en la que estudiamos el tratado. Decía que ninguna nación se podía apropiar de los astros, pero no recordaba que se mencionara nada de las personas particulares”.

Con la cara más dura que el cemento armado, Hope creó una declaración de propiedad de la Luna y los otros 8 planetas y sus lunas y la registró en San Francisco, no sin antes discutir durante 5 horas con los funcionarios de la oficina de registro. También envió la notificación a la ONU, al Gobierno de los Estados Unidos y a la URSS, anexando una nota en la que explicaba sus intenciones de subdividir las propiedades y venderlas.

No recibió ninguna noticia de nadie, pues supongo que todos creyeron que se trataba de un lunático, nunca mejor dicho. Esta falta de atención fue interpretada por Hope como una aceptación tácita de su idea. Hope ya no sólo era dueño de todas las tierras del Sistema Solar sino también de los objetos que los gobiernos del mundo hayan dejado olvidados en ellas: por ejemplo, los aparatos y vehículos que la NASA dejó en la Luna. Incluida la bandera americana.

La gente parece haberse tomado en serio sus anhelos territoriales y han respondido sin ninguna prudencia a la estafa, pues tampoco el riesgo es tan elevado: tener un acre en el espacio no es demasiado caro y puede ser un buen tema de conversación en cualquier reunión.

Y Hope, que declara que su proyecto va más allá del mero interés económico, ya ha hecho confeccionar la moneda para su Gobierno Galáctico: la delta. Si os interesa haceros con un terreno extraterreste, informaros que España cuenta con un agente de Lunar Embassy: Bernardo von Borstel, un alemán residente en Palma de Malloca que ya ha vendido entre 800 y 1.000 parcelas.

Pero la especulación espacial no había hecho más que empezar, como os explicaré en la próxima entrega de esta serie de artículos



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La vida de una estrella: 12.000 millones de años en 6 minutos

La vida de una estrella: 12.000 millones de años en 6 minutos: "

Pues eso. La mareante cifra de 12.000 millones de años en la vida de una estrella narrada en un video de sólo 6 minutos. Sencillamente mágico.

Para quién le interese, la canción que suena de fondo es de FC Kahuna y se titula Hayling.



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La naturaleza de la guerra

La naturaleza de la guerra: "

En 1916 se publicaba el inconcluso libro de Mark Twain, adaptado por Alberto Bigelow Paine, con el nombre de “El Forastero Misterioso”. En ese libro, Mark Twain ponía un interesante texto en boca de un personificado ángel llamado Satanás:


Jamás hubo una guerra justa, jamás hubo una guerra honrosa, por la parte de su instigador. Yo miro en lontananza un millón de años más allá, y esta norma no se alterará ni siquiera en media docena de casos. El puñadito de vociferadores (como siempre) pedirá a gritos la guerra. Al principio (con cautela y precaución) el púlpito pondrá dificultades; la gran masa, enorme y torpona, de la nación se restregará los ojos adormilados y se esforzará por descubrir por qué tiene que haber guerra, y dirá, con ansiedad e indignación: «Es una cosa injusta y deshonrosa, y no hay necesidad de que la haya». Pero el puñado vociferará con mayor fuerza todavía. En el bando contrario, unos pocos hombres bienintencionados argüirán y razonarán contra la guerra valiéndose del discurso y de la pluma, y al principio habrá quien los escuche y quien los aplauda; pero eso no durará mucho; los otros ahogarán su voz con sus vociferaciones y el auditorio enemigo de la guerra se irá raleando y perdiendo popularidad. Antes que pase mucho tiempo verás este hecho curioso: los oradores serán echados de las tribunas a pedradas, y la libertad de palabra se verá ahogada por unas hordas de hombres furiosos que allá en sus corazones seguirán siendo de la misma opinión que los oradores apedreados (igual que al principio), pero que no se atreven a decirlo. Y, de pronto la nación entera (los púlpitos y todo) recoge el grito de guerra y vocifera hasta enronquecer y lanza a las turbas contra cualquier hombre honrado que se atreva a abrir su boca; y, finalmente, esa clase de bocas acaba por cerrarse. Acto continuo, los estadistas inventarán mentiras de baja estofa, arrojando la culpa sobre la nación que es agredida y todo el mundo acogerá con alegría esas falsedades para tranquilizar la conciencia, las estudiará con mucho empeño y se negará a examinar cualquier refutación que se haga de las mismas; de esa manera se irán convenciendo poco a poco de que la guerra es justa y darán gracias a Dios por poder dormir más descansados después de ese proceso de grotesco engaño de sí mismos.


Este texto forma parte de una fabulosa reflexión de Twain sobre la condición humana desde un punto de vista fuertemente satírico, pero en algunos puntos como éste no menos cierto.


La élite política, esos pocos que vociferan en el texto de Twain, son según Carl von Clausewitz los que marcan el factor clave del comienzo y del desarrollo de una guerra. La guerra no es un acto aislado, y son la política y la economía lo que orientan hacia el fin deseado. Las acciones bélicas son simplemente el medio para llegar a esa meta marcada.


Por supuesto, para alcanzar esa meta no vale únicamente con ganar la guerra. Obtener una victoria en una guerra de cualquier modo nunca es la forma de perpetrar ese fin, por lo que es necesaria una publicidad que encubra la realidad. Los habitantes de un país no necesitan saber que este está masacrando a otro, si no que necesitan escuchar que están luchando duramente contra un enemigo al que se le necesitaba poner freno. Con ello, la conciencia del país se queda más tranquila, y una vez alcanzado el fin, nadie protestará por el medio empleado.



I: Incursión bélica

En algunos casos, es mejor directamente encubrir las pequeñas incursiones bélicas a la población, ya que de este modo evitaremos la presión que pudiera ejercer en caso de que las protestas fueran intensas. De hecho, según “Enemigo Común”, un artículo publicado por Carl Sagan en 1988, obviando guerras mundiales, Estados Unidos ha invadido o efectuado intervenciones armadas en territorio extranjero en más de 130 ocasiones (China [18 veces], México [13 veces], Nicaragua [9 veces], Panamá [9 veces], Honduras [7 veces], Colombia [6 veces], Turquía [6 veces], República Dominicana [5 veces], Corea [5 veces], Japón [5 veces], Argentina, Samoa, Haití , Cuba, Hawái, Uruguay, Fiji, Puerto Rico, Granada, Brasil, Marruecos, Chile, Egipto, Costa de Marfil, Siria, Irak, Perú, Formosa, Filipinas, Camboya, Laos).


Pocos de estos casos son conocidos, ya que en muchas ocasiones únicamente se buscaba un fin político definido y fácil de obtener, como mantener un gobierno sumiso o derrocar un gobierno no deseado, o un fin económico, como mantener los intereses de empresas estadounidenses. Aún así, algunos de estos casos pasaron a la historia, siendo imposible ocultar a la población de la cruenta intervención bélica, teniendo que enfrentarse más tarde a la revolución interna.



II: Protesta pacífica contra la guerra de Vietnam

Lejos ha quedado la guerra tal y como Sun Tzu la definió en el “Arte de la guerra” hace siglos. Poco importa ya que los generales conozcan y tengan presentes los cinco factores fundamentales. De hecho, poco importa ya cómo se desarrolle una guerra. Ahora sólo importan los motivos y los fines. La naturaleza de la guerra se ha visto únicamente reducida a los objetivos económicos y políticos que se buscan, lejos de los valores primitivos que Sun Tzu supo definir a la perfección.


Fuentes y más información:

- “El forastero misterioso” – Mark Twain

- “On War” – Carl von Clausewitz

- “Billions and billions” – Carl Sagan

- “El Arte de la Guerra” – Sun Tzu

- Talking Photography


Otras que pueden resultar interesantes:






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Hágalo usted mismo: Profecías apocalípticas

Hágalo usted mismo: Profecías apocalípticas: "

No hay duda que en los tiempos que corren el “Hágalo usted mismo” ó DIY (Do It Yourself) está de moda. La gente monta sus muebles, crea sus manualidades, fabrica cacharritos caseros, y en general, se divierte creando sustitutos más o menos útiles de productos comerciales a partir de elementos cotidianos que tenemos en casa.


Las profecías apocalípticas son otro elemento común en las últimas décadas. No pasa un año en el que no salvemos nuestro colectivo pellejo por un pelo, ya sea por impactos de meteoros, apocalipsis nucleares, ataques alienígenas, juicios divinos, colisionadores de partículas o cualquier otra ocurrencia de turno. Mucha gente gana un dinero considerable mediante  libros, películas, webs, y demás parafernalia apocalíptica.


Habitualmente se suben al carro de las más famosas o las de moda en ese momento (véase Nostradamus,  Efecto 2000, 2012, LHC etc…) y con un refrito/reintenpretación/explicación de las mismas venden su producto.


Pero en la época del “Hágalo usted mismo”, ¡qué menos que crear nuestra propia profecía apocalíptica! Vamos a repasar los materiales necesarios:


Elige una fecha: Toda profecía que se precie debe tener una fecha en la que llegue nuestro final. A este respecto hay para todos los gustos, desde quienes dan una fecha muy exacta, con hora y todo, a los que prefieren dar varias fechas dependiendo de esotéricos cálculos, o distintas variables. Puedes dar un rango más o menos amplio, desde un año hasta décadas, las cifras redondas son también del gusto apocalíptico, y todo aquello que juegue con el 666 o alguna otra fecha reconocible (fin de año, equinoccios, etc…). Esto ayudará a tus acólitos a recordarla bien. No pongas una fecha muy lejana, la gente se cansa de esperar, pero tampoco una muy cercana que no de tiempo a que se difunda tu apocalipsis. Si tu fecha ya ha pasado, no te preocupes, sé imaginativo. Cambia la fecha con alguna excusa, o incluso mejor, di que ya ha sucedido, pero que os habéis salvado gracias a tu intervención. Eso acaba con el apocalipsis pero te da un halo mesiánico que no veas.


Elige tu final: Un maremoto, terremoto, erupción volcánica, diluvio, guerra nuclear, meteorito, ataque alien, llamarada solar, conjunción planetaria, planetas errantes… sé que es difícil lograr algo nuevo y original, pero inténtalo. En general, cualquier novedad es sospechosa de generar un mal a escala globalizada, así que atento a la vanguardia. Si no puedes lograr algo diferente, los clásicos nunca fallan. De hecho puedes proponer distintas variantes para la misma fecha, nadie se va a preocupar mucho por lo que pase, lo importante es que pasará “algo”. Incluso si te va el rollo newage lo mejor es una comunión cósmica, un cambio de conciencia, un paso a otro plano astral, o similares. Perfectamente irreconocibles, por lo que cumplirán tu profecía con una probabilidad del 100%.


Vincúlalo con el pasado: Estamos creando nuestro propio apocalipsis, vale, pero cualquier juicio final que se precie debe estar predicho por culturas antiguas, milenarias y de prestigio reconocido. A este respecto, los egipcios, mayas, chinos e indios son la creme de la creme. Busca cualquier texto, cuanto más viejo y esotérico mejor, que pueda vincularse remotamente a la fecha o circunstancias finales que hayas elegido y mételo con calzador. Si tienes que hacer alguna sutil variante en el original, no te cortes, seguramente ellos querían decir lo que tú ya has pensado, pero no se expresaron bien o el traductor metió la pata. A este respecto sé un poco ambicioso, si logras que haya varias culturas milenarias prediciendo por separado tu apocalipsis, tienes combo extra, ya se sabe que ellos no pueden equivocarse, y mucho menos varios a la vez. La Biblia y Nostradamus son dos ejemplos clásicos, amplia horizontes, ¡sorpréndenos!


Apóyate en la ciencia: Todo el mundo queda hipnotizado por estas palabras: “científicamente comprobado”. Dale una pátina de ciencia, o pseudociencia, ya sabes, el tema es que parezca serio, y ganarás adeptos rápidamente. Eso puedes conseguirlo anunciándote como Profesor, Doctor, Licenciado, Ingeniero o títulos similares en alguna rama científica real o inventada, o bien usando a algún prestigioso científico para soportar tu tesis. No es necesario que te apoye directamente, basta con alguna cita sacada de contexto, alguna cifra que te cuadre o alguna fecha interesante. La NASA miente siempre, pero si en algún momento publicó algo que remotamente pueda ayudarte, aférrate a ello como a un clavo ardiendo y haz referencia al mismo habitualmente. Si refinan los cálculos, es que están intentando ocultar la verdad.


Todo está relacionado con el fin: Cualquier noticia de calado internacional estará directamente relacionada con tu apocalipsis y son señales de su llegada. Si hay un terremoto en Perú, una inundación en la India, un maremoto en Java o un incendio en California, todo eso son señales de que tu apocalipsis se acerca. Por supuesto, ni que decir tiene que cualquier guerra, enfermedad, problema ecológico o económico global, impactos de cometas con Júpiter, alineamientos galácticos, llamaradas solares, cambios de polos o cualquier otro fenómeno terrestre o astronómico son de mucha ayuda. No importa que no tengan relación entre sí, ni con tu final, de hecho ni siquiera tienen por qué existir. Nadie se parará a comprobarlos, pero si consigues reunir un montón de cosas importantes en un periodo de tiempo corto, parece que está sucediendo algo. Las cosas se relacionan poniéndolas todas juntas, la histeria colectiva hace el resto. Además, la historia no existe, todo lo que sucede ahora es extraordinario, y más grande, fuerte e importante que nunca.


Difunde tu palabra: Internet es un medio maravilloso con el que puedes llegar a millones de personas en poco tiempo. Escribe tu apocalipsis, abre foros y blogs sobre el tema, deja spam en otros foros y blogs afines, crea imágenes impactantes y videos que hagan cundir el pánico. Es importante para darte a conocer, crear un grupo de fieles adeptos y dejar constancia de tu mensaje. Posteriormente puedes dar el salto a otros medios como libros, conferencias, radios, o incluso televisión. Para esto necesitas fama o medios económicos, por lo que empezar por Internet, es ideal.


Vive de las rentas: Una vez tu palabra se haya extendido por el mundo, empieza a vivir de las rentas de tu gran idea. Vende libros, cobra por conferencias, vende un guión a James Cameron, vende amuletos que te salvarán del final, o monta tu propia secta y vive de tus acólitos. ¡Las posibilidades son infinitas!


¡Ánimo, el negocio del pánico nunca decae!

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Half Dome, la cresta de granito donde las personas parecen hormigas

Half Dome, la cresta de granito donde las personas parecen hormigas: "

A simple vista, la fila de senderistas en ascenso hasta lo alto del gigante de roca llamado Half Dome, parece un camino de hormigas diminutas.



Imagen Ronnie Macdonald


El gitantesco domo, conocido como la “media cúpula” por su forma, se encuentra en el borde oriental del valle de Yosemite, dentro del Parque Nacional del mismo nombre en California, Estados Unidos. La altura de la cresta de roca por sobre la base del nivel del valle es de nada menos que 1.440 metros, un mirador natural que hoy es visitada por cientos de senderistas a diario.



Ronnie Macdonald


Hoy, el mito del ascenso al Half Dome es cosa del pasado: en un tiempo, fue considerado como un gigante imposible de escalar. Miles de montañistas alcanzan la cima cada año a través de varias rutas desde la zona baja del valle. La parte de mayor vértigo, se asciende a través de una vía resguardada por cables desde el año 1919. El la imagen, vemos el Half Dome en todo su esplendor:



Miles Sabin


Aquí, lo podemos ver sobresaliendo en su no menos magnífico entorno:


 
Vicente Villamón


Y más imágenes del Half Dome para aproximarnos a su escala:



Imagen Marc Tarlock



Doug Letterman



Thomas Kriese



Imagen Juanjo Bazán





Photographer23



Imagen tjk



Steve Jurvetson



Ronnie Macdonald



Thomas Kriese



Frank Kovalchek



Juanjo Bazán



Chris Willis



Daikiki

























Actualmente, el número de senderistas que ascienden el Half Dome es de un promedio de 800 por día. La caminata, puede comenzar desde el fondo del valle para completarse en una jornada. La parte más empinada son los últimos 120 metros finales, el tramo resguardado por lo cables de acero, fijados a la roca con postes metálicos. Una vez en la cumbre, podremos relajarnos un tiempo, descansar y disfrutar de las vistas hacia el valle. En cuanto a las precauciones, si bien los riesgos son mínimos, hay mucho que respetar: desde el año 1919, se han producido cinco caídas mortales desde el sendero hacia la cima.


Los días más concurridos, suelen ser en fines de semana de verano, cuando más de 1.000 excursionistas lo suben en un solo día. El número, llega a ser tan elevado que los responsables del cuidado del parque decidieron regular su número otorgando permisos para los fines de semana y días festivos. Por ello, se recomienda solicitar el permiso para ascender al Half Dome con al menos una semana de anticipación.


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¿Cuánto costaba un Libro en el Siglo de Oro?

¿Cuánto costaba un Libro en el Siglo de Oro?: "


El Siglo de Oro (XVI -XVII) fue posiblemente el momento más brillante de las letras españolas. Innumerables obras de auténticos monstruos de la literatura (Cervantes, Lope, Quevedo, Calderón… ) o grandes pensadores (Fray Luis de León, Santa teresa, Bartolomé de la Casas) vieron la luz en el breve intervalo de poco más de un siglo y las imprentas trabajaban a pleno rendimiento para tener ejemplares a la venta lo antes posible.


Y aquí viene la duda que abre este artículo…


¿Cuanto costaba un libro en aquel tiempo?


¿Eran caros? ¿Eran baratos?



Antes hay que explicar que cualquier libro que se imprimiera dentro de la legalidad vigente debía de incluir en sus primeras páginas cuatro requisitos legales:


(Nota: Pincha en los enlaces si quieres leerlos completos)


La Fe de Erratas: donde se hacía constar los posibles errores de la impresión.


La Aprobación: Que era el visto bueno de la iglesia, es decir, la censura religiosa.


El Privilegio: Era el visto bueno del rey, es decir, la censura estatal y además donde se detallaban los derechos de autor y las responsabilidades que pudiera traer no cumplirlas.


Y por último La Tasa, que es la que nos interesa y donde se explica detalladamente el precio del libro.


El libro que he cogido para el “experimento” es  de 1613 y se trata de  “Las Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes.






Pues ahí tienen lo que valía un  libro por aquel entonces:



286 Maravedíes.



Si, ya sé. La mayoría de ustedes, como yo, se habrán quedado un poco fríos con la cifra. ¿Pero eso es mucho o es poco?





Pues para saberlo vamos a usar un método cuasi-infalible: La Cuenta de la Vieja. Quizás sea un método poco ortodoxo históricamente hablando, pero nos ayudará para hacernos una idea y pasar un rato divertido.


Veamos. Sabemos que un Escudo de Oro pesaba 3,40 gramos de oro.



La cotización del oro al día de hoy está en 33,12 € por gramo. Así que tenemos que un Escudo de Oro al cambio actual (33,12 x 3,40) lo pagaríamos a 112,61€.


También sabemos que, desde  Felipe II, un Escudo se cambiaba por 544 Maravedíes, así que dividimos su valor por los maravedíes (112,61 / 544) y resulta que un Maravedí en el mercado de divisas actual costaría 0,21€.


Multiplicado por los 286 Maravedíes que nos costaba el libro (286 x 0,21) tenemos que “Las Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes nos hubiera costado al cambio en el siglo XVII :



60,06€



Un precio sorprendentemente parecido a lo que cuesta hoy en día un libro de alguna edición de lujo o un poco especial.


Sin embargo, insisto en que el método es un poco sui géneris ya que, además del valor intrínseco de las monedas, habría que comparar otros muchos factores económicos y sociales.


Por ejemplo, 60€ para la mayoría de la población española actual es un precio asequible y aceptable por un libro. Sin embargo en el siglo XVIII, esos 286 Maravedíes posiblemente fueran un lujo prohibitivo para casi todo el mundo y sin embargo, un precio irrisorio para unos pocos (Clase alta y grandes comerciantes).


Más en:


Edición Facsimil de “Las Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes


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