02 septiembre, 2010

Viendo una explosión estelar en 3D

Viendo una explosión estelar en 3D: "Utilizando el Very Large Telescope de ESO en Chile, astrónomos han obtenido por primera vez una visión tridimensional de la distribución del material interno expulsado por una estrella que estalló recientemente. De acuerdo a los resultados, la explosión original no sólo fue poderosa, sino que se concentró más hacia una dirección. Esto es un fuerte indicio de que la supernova debe haber sido muy turbulenta, reforzando los modelos computacionales más recientes.

A diferencia del Sol, que morirá de forma más bien tranquila, las estrellas masivas que llegan al final de sus cortas vidas explotan como supernovas, arrojando una amplia cantidad de material. Dentro de esta clase, la Supernova 1987A (SN 1987A), ubicada relativamente cerca, en la Gran Nube de Magallanes, ocupa un lugar muy especial. Detectada en 1987, SN 1987A fue la primera supernova observada a simple vista en 383 años (ver comunicado de prensa de ESO en inglés) y debido a su relativa cercanía, los astrónomos pudieron estudiar la explosión de una estrella masiva y sus secuelas con más detalle que nunca. Por eso no es extraño que pocos eventos en la astronomía moderna hayan sido recibidos por los científicos con tanto entusiasmo como éste.

SN 1987A ha sido una bonanza para los astrofísicos (ver dos comunicados de ESO, uno en inglés y otro diferente en español). Ha permitido conseguir notables “primicias”, como la detección de neutrinos desencadenando la explosión en el inestable centro estelar, la identificación de la estrella en placas fotográficas de archivo antes de su explosión, los signos de una explosión asimétrica, la observación directa de los elementos radiactivos producidos durante el estallido, la observación de la formación de polvo en la supernova, así como la detección de material circunestelar e interestelar (ver comunicado de ESO).

Nuevas observaciones realizadas con un instrumento único, SINFONI [1], instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO en Chile, han proporcionado información aún más profunda sobre este increíble evento, permitiendo a los astrónomos obtener la primera reconstrucción en 3D de las partes centrales del material en explosión.
Esta visión tridimensional muestra que la explosión fue más fuerte y rápida en algunas direcciones que en otras, provocando una forma irregular que en ciertas partes se extienden aún más hacia el espacio.

El primer material eyectado de la explosión viajó a la increíble velocidad de 100 millones de kilómetros por hora, lo que representa una décima parte de la velocidad de la luz o cerca de 100 mil veces más rápido que un avión de pasajeros. Incluso a esta enorme velocidad, tardó 10 años en alcanzar el anillo de gas y polvo generado por la estrella moribunda antes de la explosión. La imagen demuestra además que otra ola de material está viajando diez veces más despacio y está siendo calentada por elementos radioactivos creados en la explosión.

“Hemos establecido la distribución de velocidad del material interior eyectado de la Supermova 1987A”, dice la autora principal Karina Kjær. “No se comprende muy bien cómo explota una supernova, pero la manera en que lo hizo está grabada en este material interno. Podemos ver que este material no fue eyectado simétricamente en todas direcciones, sino que parece haber tenido una dirección preferida. Además, esta dirección es diferente a la esperada a partir de la posición del anillo”.

Tal comportamiento asimétrico fue predicho por algunos de los más recientes modelos computacionales de supernovas, que descubrieron que ocurren inestabilidades a gran escala durante la explosión. De este modo, las nuevas observaciones son las primeras confirmaciones directas de tales modelos.

SINFONI es un instrumento líder en su tipo y sólo gracias al nivel de detalles que permite obtener fue posible que el equipo llegara a estas conclusiones. Su sistema avanzado de óptica adaptativa hizo posible contrarresta los efectos distorsionadores causados por la atmósfera terrestre, mientras que una técnica llamada espectrografía de campo integral permitió a los astrónomos estudiar muchas partes del caótico centro de la supernova, llevando a la reconstrucción de la imagen en 3D.

“La espectrografía de campo integral es una técnica especial que permite obtener, por cada píxel, información sobre la naturaleza y velocidad del gas”, dice Kjær. “Esto significa que, además de la imagen normal, obtenemos también la velocidad a lo largo de la línea de visión. Como conocemos el tiempo que ha transcurrido desde la explosión y sabemos que el material se está moviendo libremente hacia el exterior, podemos convertir esta velocidad en una distancia. Esto nos proporciona la imagen del material interno eyectado como si lo viéramos de frente y de costado”.

Notas

[1] El equipo usó el instrumento SINFONI (Spectrograph for INtegral Field Observations in the Near Infrared) instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO en Chile. SINFONI es un espectrógrafo de campo integral y de infrarrojo cercano (1.1–2.45 µm) alimentado por un módulo de óptica adaptativa.

Información adicional

La investigación aparecerá en Astronomy & Astrophysics (“The 3-D Structure of SN 1987A’s inner Ejecta”, por K. Kjær y otros).

El equipo está compuesto por Karina Kjær (Queen’s University Belfast, Reino Unido), Bruno Leibundgut y Jason Spyromilio (ESO), y Claes Fransson y Anders Jerkstrand (Universidad de Estocolmo, Suecia).

ESO, el Observatorio Europeo Austral, es la principal organización astronómica intergubernamental en Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Es apoyado por 14 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa enfocado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también cumple un rol principal en promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera tres sitios únicos de observación de clase mundial en Chile: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. ESO está actualmente planificando un European Extremely Large Telescope, el E-ELT, telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 42 metros de diámetro, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo en el cielo”.

Enlaces

El artículo de la investigación
Más información sobre SN 1987A
Artículo en Astronomy & Astropysics

Imagen propiedad: ESO

Fuente y más información: ESO
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Back to the Future, el juego

Back to the Future, el juego: "

Back to the Future, el juego

¿Estabas ansioso por algún tipo de información sobre el nuevo juego de Telltale Games, basado en Back to the Future? Luego de mucho silencio, finalmente tenemos cosas que hablar sobre esta nueva aventura de cinco episodios. Cosas como que Bob Gale, guionista de la trilogía, será consultor del proyecto y, que Christopher Lloyd, volverá a ocupar su rol como Doc Brown. ¿Quieres saber más? Continúa leyendo.

Cuando nos enteramos que Telltale Games estaba trabajando en un juego de Back to the Future, lo primero que hicimos fue echar un vistazo al pasado, para ver cómo le había ido a la serie en la industria de los videojuegos. El resultado fue bastante negativo, ya que son pocos los títulos que merecen recordarse. Pero ahora, quienes trajeron a Guybrush Threepwood y Sam & Max del olvido, tienen la oportunidad de cambiar esa historia, creando un gran juego de Back to the Future.



Aunque el desarrollo sigue siendo tan misterioso como cuando se anunció, se dieron a conocer algunos datos muy importantes sobre el proyecto. En primer lugar, hasta ahora han planeado una única temporada de cinco episodios y se han asegurado los derechos para representar el parecido de Michael J. Fox, Christopher Lloyd y la inolvidable máquina del tiempo, el DeLorean. Además, también garantizaron que el juego ocurrirá en 1985 y los viajes en el tiempo nos llevarán a toparnos con otros personajes que ya han hecho su aparición el trilogía.

Visto en Neoteo: Back to the Future, el juego
Marty McFly y  Doc Brown, según Telltale.
Marty McFly y Doc Brown, según Telltale.

Todo esto está muy bonito, pero las mejores noticias vienen ahora, hablando sobre las personas involucradas en el proyecto. Acompañando a las mejores mentes de Telltale Games se encuentra Bob Gale, quien escribió los tres guiones de la trilogía y ocupará el lugar de “consultor” en el videojuego. Pero lo que es aún mejor, es que Christopher Lloyd volverá a ocupar el rol de Doc Brown luego de 20 años, pero esta vez prestando su voz al proyecto. Lamentablemente, no ha habido ninguna noticia sobre la presencia de Michael J. Fox.



Lo último que quedaría por hacer es admirar el arte ubicado en la parte superior, que nos da la pauta de qué tipo de arte eligieron para esta serie. El diseño de los personajes parecería similar al de Tales from Monkey Island, pero con un toque más realista. Pocos juegos de este año nos tienen tan emocionados como este y, el otro de Jurassik Park, que también está desarrollando Telltale Games. Curiosamente, el primer episodio de Back to the Future estará disponible a finales de año, luego del estreno en DVD y Blu-ray de la versión Aniversario número 25 de las películas.


Enlaces relacionados:
Visto en Neoteo: Back to the Future, el juego
Sitio oficial: Telltale Games

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LA BATALLA DE ALALIA, parte I

LA BATALLA DE ALALIA, parte I: "


Cuentan las fuentes de las que disponemos que, allá por el año 537 a. C., una flota combinada de cartagineses y etruscos se enfrentó a los griegos focenses. El resultado de la misma fue una victoria por la mínima de los griegos, tan escasa que tuvieron que abandonar sus proyectos expansionistas —propiamente, comerciales— en el Mediterráneo occidental. Pero da la casualidad de que todas estas fuentes referidas son griegas y hay algo que no nos cuadra. Blogs con Historia investigó el caso:


Nos ponemos cómodos y viajamos en el tiempo.



Pentecóntera.


Vamos a bordo de una pentecóntera focense, esto es: un barco de unos venticinco metros de longitud con cincuenta remeros. Nos acompañan algunas primitivas y, pese a todo, impresionantes trirremes. Son pocas, menos de las necesarias, pero son todavía muy caras —en material y en personal— de equipar. Nos toca remar, arriba solo hay gente para maniobrar las velas y guiar la nave. No es el caso de las trirremes, que cuentan con una pequeña, aunque feroz, fuerza de infantería para los desembarcos y eventuales asaltos.


Pero antes de intentar contar la batalla no nos vendría nada mal explicar unas cuantas cosas.


Estamos en pleno Siglo VI a. C., en el Mediterráneo occidental. Los focenses, debido a la presión de los lidios, han fundado una de sus principales apoikiai («casas lejanas») llamada Alalia al este de Córcega. Focea, la ciudad madre, es una ciudad situada en Asia Menor, a escasos kilómetros al noroeste de Esmirna. Pero ya estaban aquí antes, traficando desde Ampurias o Massalia. Mas ahora han colapsado los recursos y esquilmado las reservas de la zona pues, por si fueran pocos, están llegando nuevas oleadas de refugiados, de épecos, esta vez por culpa de los persas que han devorado a los lidios y amenazan hacerlo con toda Jonia. La figura de Ciro se extiende, y los foceos, peligrosamente para sus vecinos, se están tornando más agresivos, rayando incluso la piratería.


Hasta entonces el equilibrio en la zona había sido ejemplar. La colonia fenicia de Cartago había ido cogiendo peso, hasta lograr independizarse de la metrópoli, de Tiro, heredando todos sus puestos comerciales en occidente precisamente por similares presiones por las que aumentó el número de griegos en la zona, solo que en este caso se debió a asirios y neobabilonios. Para ellos el comercio con el mineral de plata conseguido en el sur de Iberia era fundamental, así como otros productos salidos de sus factorías como la salazón de diversos pescados muy apreciados. Etruria, por su parte, controlaba el paso del comercio centroeuropeo hacia esta parte del Mediterráneo. Los griegos habían aportado productos manufacturados y cerámica de lujo. Todos estos productos convivían en todas las colonias, ya fueran púnicas, etruscas o griegas.



Mapa de la colonización griega.


En el siglo anterior, en definitiva, los focenses se habían instalado en las diversas apoikiai que iban creando. Massalia y posteriormente Ampurias daban fe de ello. La necesidad de los griegos de buscar otras zonas en donde asentarse se debió a varias circunstancias. Cabe decir, a modo de resumen, que estas fueron principalmente dos: los aristoi griegos centralizaron todo su poder agrario y militar en torno a la polis, en un fenómeno denominado sinecismo. La opresión de la que fueron objeto entonces los pequeños terratenientes o arrendatarios fue muy fuerte. Esto también conllevó el aumento de poder de los basileîs («élite aristócrata»), los cuales tuvieron las manos libres para enriquecerse aún más mediante el comercio. Todo esto derivó en otro fenómeno, la stasis, que en definitiva es una lucha interna formada por los distintos estamentos de la sociedad que cambiaron su actitud respecto a la propiedad del suelo. Este es el caldo de cultivo para que los aristoi modificaran las reglas del juego, haciéndolas más flexibles, o para el surgimiento de los tyrannoi («tiranos»). Pero lo que nos compete ahora es la colonización —este termino es vago ya que no se trata exactamente de colonias, pues las ciudades fundadas actuaban de forma independiente—, motivada principalmente por dos de estas causas, unidas a una crisis en el concepto de la familia. Cuando sobreviene la stasis, muchos griegos buscan otras tierras donde poder desarrollar su economía, eminentemente agraria, bien porque la polis se haya quedado pequeña, bien porque las reglas de el juego hayan cambiado —o bien por cuestiones políticas—. El otro motivo aludido es la aspiración de los aristoi de comerciar gracias a los excedentes humanos. Esta, pues, es netamente comercial.


El caso es que el equilibrio en el Mediterráneo se debió resentir, y mucho, por los acontecimientos ocurridos en Oriente en el Siglo VI a. C., pero de eso vamos a hablar ahora.


Desde mi puesto podía saborear el salado sabor del mar y de mi sudor. Mover un remo no es tarea fácil, pero mucho menos lo era el seguir a mis compañeros en ese afán. ¿Qué nos esperaría en la inminente batalla? No lo sabía, no tenía ni la más remota idea. Y eso que contaba con la ventaja de haber leído a Herodoto, a Avieno y a Plinio, a Blázquez y Morel, a Quesada y García y Bellido.


Desde el puente de proa sonaba la dulce música de la flauta emitida por el keleustés alentándonos en nuestro cometido que no era otro que remar al compás del instrumento. La velocidad que alcanzaba este barco ayudado del viento era considerable. El mástil se podía izar cuando convenía, retirándose cuando se considerase oportuno y quedando en cubierta, entre las filas de los remeros. Ante un encuentro como el que se avecinaba, la prudencia aconsejaba retirarlo. Así, únicamente con la fuerza de nuestros brazos y gracias a la pericia del equipo al completo, la nave avanzaba. Eso sí, ahorrando fuerzas para los seguros abordajes.


La flota se componía de sesenta y cuatro naves, cincuenta y cuatro de ellas eran pentecónteras, tres trieres y siete birremes. La mayoría de los barcos contaban con un puente, y en tres de las birremes había un castillo en proa. Casi todas ellas disponían, a su vez, de un agudo espolón, por si antes de los desembarcos y abordajes fuese posible el hundimiento del enemigo sin llegar a la confrontación con las espadas.


La tripulación, en su mayoría, estaba compuesta por thetes, esto es: hombres libres asalariados para tal fin, griegos, por otra parte, que carecían de tierras. En las trieres navegaban los epibates, hoplitas dispuestos para el abordaje o para la defensa de la nave.


En las tabernas del puerto, previo embarque, había yo tramado amistad con algún que otro compañero. Los thranitai, o remeros, se denominaban «compañeros». Todos se mostraban confiados en su habilidad en el mar. Me explicaron que en esta expedición no haría falta contar con ninguno de los mercenarios de los que habitualmente se alimenta la marina. Eran tantos los focenses llegados recientemente de Asia que la flota iba a contar con lo más selecto de toda Jonia, o al menos así lo creían ellos. Confiaban sobre todo en su abordaje, en el uno contra uno y en su superioridad táctica [1]. Despreciaban la supuesta ventaja numérica con la que etruscos y cartagineses parecían contar. Decían que su número doblaba al nuestro, pero que lo tendrían que cuatriplicar si querían echarles de esas aguas. Se jactaban de que con sus rápidos bajeles iban a capturar la mayoría de la escuadra enemiga, formada, al parecer, por lentas pero maniobrables birremes. Proclamaban encendidos que en el abordaje eran únicos. Si alguien esperaba ver una flota de ligeros hippoi [2] enfrente se equivocaba.


En el puerto estuve largo tiempo admirando las embarcaciones. Las pentecónteras venían a tener una eslora que oscilaba en su línea de flotación entre los veinticinco metros y los treinta [3]. Una fila de veinticinco remos -las alas de las naves, como cantara el poeta- se alineaba a cada lado, apoyados en chumaceras forradas de bronce, en la regala de cubierta. Las proas acababan, en su mayoría, con un espolón en su línea de flotación. Gran parte de estos espolones estaban bellamente adornados, y sus formas variaban. De los oblicuos ojos pintados en la proa partían amarres diversos y el ancla. Las popas, bellas y curvas, disponían de dos timones. Allá se dispondría el Kybernetes, el piloto que rige la gobernácula. Eran barcos muy bellos y estilizados.



Birreme griega.


Los birremes, por el contrario, me parecían mazacotes de madera. Su eslora era menor, apenas sobrepasaba los veinte metros a simple vista, mientras que la manga era la misma que en la pentecóntera, poco más de tres metros. En el casco se habían abierto gateras de las que asomaba otra fila de remos. Así, a la orden de remos de la regala se le unía otra inferior, más paralela al agua y, por lo cual, más efectiva. Se las intuía mucho más manejables que las pentecónteras, y con una mayor aceleración, pero su comportamiento en el agua debía de ser más lento a la larga, pues el calado medio aumentaba así como su centro de gravedad.


Las trieres eran considerablemente mayores, tanto en eslora como en manga como en calado. Estéticamente eran irreprochables, tan estilizadas como las pentecónteras y más impresionantes aún que las birremes. No obstante había que mejorar su maniobrabilidad, pues, al contar con tres filas de remeros superpuestas, requerían palas de distintos tamaños [4]. Por lo cual el esfuerzo de «los compañeros» debía ser mayor y su sincronización perfecta. Una de las trirremes contaba con un impresionante castillo en proa, dispuesto para parapetar a la infantería en un hipotético asalto.


En estos recuerdos estaba yo cuando los primeros gritos de avistamiento de la flota enemiga se produjeron en cubierta. Apenas habíamos dejado el puerto y la batalla se aprestaba en iniciar su marina acometida. Los navarcas de los barcos se apresuraron en formar la flota.


Todos «los compañeros» aflojamos las correas de cuero que nos mantenían firmes a los toletes. Eché una furtiva mirada a mis armas, ¿las tendría que utilizar? Deseché esa idea, ahora nos teníamos que concentrar en remar y maniobrar. En esquivar y embestir. Y en acercarnos para abordar y teñir de púrpura las cubiertas enemigas.


A la salada sensación del mar y del sudor tuve que añadir el sabor dulce de la sangre. En el caos de la batalla mi nave sobrevivió; esos hechos son los que confusamente, como cualquier pelea, narro a continuación.


Los bajeles distaban los unos con los otros en algo más de un pletro [5] y formaban un solo frente convexo. Este espacio parecía suficiente para que las naves pudieran maniobrar. Todas la indicaciones para la estrategia de la batalla se habían tomado en una previa reunión de los navarcas. Si mis ojos no me engañaban, las embarcaciones más pesadas y potentes se habían dispuesto en el centro, mientras que las pentecónteras se distribuían en los laterales.


Desde mi posición trasera no acertaba a divisar aún a la flota enemiga. Pero que estaba frente nuestra era evidente, pues no tardamos en recibir la orden de acelerar la marcha con la mayor de nuestras energías. Más tarde supe que la flota combinada de cartagineses y etruscos esperaba nuestra acometida de la siguiente manera: dispusieron dos líneas con una separación entre barcos mayor a la nuestra. Con esto evitaban que desde el principio nuestros navíos pudieran sobrepasar por los costados su frente. Esto era, en todo caso, insustancial, pues era el centro lo que más se tendía a proteger. Allí colocaron sus mejores galeras, las birremes más duras fabricadas con la resistente madera de cedro que exportaban de la tierra de sus antecesores. El resto de birremes fenicias se repartían a lo largo de su primera línea, así como la docena de este mismo tipo de barco etrusco. En la retaguardia aguardaban pacientes el resto de la flota tirrénica formada por pentecónteras y unos cuantos hippoi fenicios.



Birreme fenicia.


Cuando sentimos el primer contacto todos nos abalanzamos hacia el frente. La violencia con que se produjo el choque fue tal que, de no haber estado predispuesto a ella, hubiese salido despedido hacia la proa de mi nave. Pese a todo, el remo me golpeo el pecho y las correas de cuero que sujetaban mis muñecas me hirieron sin misericordia. Sin tiempo para lamentarme recibimos la orden de remar con todas nuestras fuerzas para desprender nuestro espolón del casco de la nave que habíamos atravesado, ya que el golpe nos había hecho virar lo suficiente como para exponer nuestro costado de babor a las naves enemigas. Dimos todos gracias a los dioses por la fortaleza de la madera fenicia, ya que el espolón apenas hizo daños considerables y nos fue fácil la maniobra, justo en el momento que nos atacaban una pentecóntera etrusca y otra birreme. Juntamos entonces nuestro estribor al barco que atacamos en primera instancia y recibimos la orden de dejar los remos y asaltarlo, ya que nos habían rodeado las naves enemigas y sólo nos quedaban dos opciones. La que tomamos o girar en redondo y huir, con el consiguiente riesgo de que en la maniobra te alcanzaran.


Saltamos a la cubierta enemiga al mismo tiempo que los etruscos saltaban a la nuestra. Así la mitad de nosotros que aún permanecíamos en nuestro bajel tuvimos que hacer frente a la acometida de los asaltantes. La otra nave cartaginesa se contentó con cerrarnos el camino del resto de nuestra flota.


Del desarrollo de esta lucha permitirme la omisión de datos, y no como una licencia, sino porque no recuerdo apenas detalle alguno. Supongo que gente experimentada en la guerra, o personas que conserven intacta su frialdad, mantengan todos los sentidos secundarios despiertos. No fue mi caso, me convertí en un animal al cual sólo los reflejos de una buena preparación y el instinto de supervivencia le mantenían en pie. Cuando la sed de sangre se mitigó en mi interior fui consciente de que habíamos rechazado a los rivales, mientras que los desafortunados de mis «compañeros» que habían abordado el barco cartaginés corrían peor suerte. Entonces vimos que los barcos que ejercían esa presión sobre nosotros desaparecían, dos hundidos y el otro retirado. La pequeña vía de agua que habíamos producido y el siguiente heroico abordaje en la birreme fue a la postre vital para que el navío se fuera a pique.


Con enorme dificultad podíamos identificar ahora a amigos de enemigos, al menos yo, que sólo diferenciaba a los hippoi por sus akroteria [6] en forma de caballo y a algunas de las birremes, por la costumbre cartaginesa de disponer los escudos alineados en la regala para servir de defensa ante los proyectiles enemigos. En ese momento nos esforzamos en coger de nuevo los remos y acercarnos al fragor de la batalla, que tenía lugar en el centro de las formaciones de los contendientes. Avanzamos penosamente entre restos de naufragios y personas que se aferraban a ellos como un lactante se afana con el pecho de su madre, en una imagen de vida y muerte.


Cuando estábamos en disposición de sumarnos a la batalla fuimos conscientes de que cada barco griego se las tenía con dos o tres galeras enemigas. Pero no fuimos los únicos que acudían en su ayuda, otras pentecónteras acudían de los extremos de la descompuesta formación, habiéndose deshecho de la gran mayoría de naves ligeras enemigas.


En ese momento vimos con ojos impotentes como nuestras birremes y trieres estaban siendo destrozadas y como el resto de las maltrechas naves foceas se retiraban. La batalla había sido muy rápida. Nuestro keleustés nos avisó con su música de que era preciso girar y retirarse, justo en el momento que estábamos siendo embestidos por una nave cartaginesa, salvándonos del contacto por apenas un par de pasos [7]. Fuimos conscientes todos nosotros que se giraría para volver a intentarlo, ya que si bien en condiciones normales nuestra nave era más rápida, era también cierto que nuestra tripulación se encontraba muy mermada y no alcanzábamos la fuerza necesaria para deshacernos de la enemiga. Fue entonces cuando nuestro navarca dio la orden de girar y embestir contra ella. Aquel movimiento fue imprevisible, una boga perfecta. A la galera cartaginesa no le dio tiempo a reaccionar, el tiempo necesario para evitar el choque, para hacer avanzar su eslora, era escaso pero salvable, pues aún era mayor el recorrido que teníamos que hacer nosotros para embestir. Pero ante lo inesperado del ataque no reaccionaron a tiempo. Tenían la mente más puesta en el inminente abordaje que en el hundimiento de nuestro navío. Precisamente al contrario que, como supimos después, dictaba la estrategia de su flota. El caso es que en un abrir y cerrar de ojos habíamos hundido nuestro espolón en su costado, limpiamente, por lo cual retirarlo del casco fue más sencillo.


Cuando llegamos a la desembocadura del Rhotanos [8], el cual formaba una espectacular ensenada a los pies de Alalia, pudimos hacer un balance de las pérdidas. Y no fue halagüeño precisamente.


¿El balance? Demasiadas letras para esta entrada parecen, aunque el lector quizá se haya quedado en las primeras. Los que hayan llegado hasta aquí tendrán que ver la continuación en la siguiente de las entradas.


(Continúa en La batalla de Alalia, parte II.)





[1] En la época previa al siglo V —en donde se potenciará el uso de los espolones, dándole al acto de hundir el barco enemigo el protagonismo absoluto— la forma habitual de contienda era el abordaje.

[2] El hippos, junto con el gaulos, eran los barcos típicamente fenicios. Mientras que el primero era ligero e incluso capaz para la batalla, el segundo era grande y poco maniobrable, destinado a actos comerciales.

[3] La utilización del sistema métrico en este texto es meramente orientativa, siendo anacrónica. Se utilizarán las unidades de medida antiguas a partir de ahora.

[4] En época posterior a las trirremes se les añadirán un adelanto fundamental para la maniobrabilidad de la nave, se añadió un postizo externo llamado paraxeiresia en el cual se situaba la nueva línea de remeros, estando ahora sólo ligeramente por encima. Esto hacía que no fuera necesario aumentar la manga, siendo entonces el navío más veloz y los remos de las distintas bancadas más similares.

[5] Un pletro: ventinueve metros y sesenta centímetros.

[6] Akroterion: saliente del mascarón de proa.

[7] Pasos: setenta y cuatro centímetros.

[8] Rhotanos: actual río Tavignanu, próximo a la ciudad corsa de Aleria, moderna Alalia.



  • Esta entrada ha sido creada por Blogs con Histora. La opinión que expone es particular, y puede o no coincidir con la del autor.


  • El autor expondrá su opinión, si procede, en forma de comentario a esta entrada o, casi siempre, en la denominada «Ventana del Autor».


  • La mayoría de las imágenes pertenecen al la serie de libros de Fernando Quesada publicados lo la Esfera de los Libros.


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LA BATALLA DE ALALIA, parte II

LA BATALLA DE ALALIA, parte II: "


El mar reflejaba mansamente el brillo del sol, pese a los innumerables restos de madera, pese a los hilos de brea y aceite, pese a la sangre. A nuestras espaldas, tras la playa y los pequeños campos de cultivo, se elevaban los muros de una Alalia irremisiblemente condenada a su abandono.




Trirreme.


(Viene de La batalla de Alalia, parte I.)


Desde la ensenada pudimos comprobar el estado lamentable de nuestras galeras. Los compañeros de cada navío se afanaban en achicar el agua que se había introducido en cada uno de los barcos debido a las numerosas vías abiertas en los cascos. Apenas llegué a contar una quincena de naves, todas ellas, en mayor o menor medida, destrozadas.


Veía a su vez como la flota combinada enemiga se alineaba enfrente nuestro, a algo menos de dos estadios [1] de distancia. Tuvieron que ver lo que hacía unos instantes nosotros observábamos: el estado calamitoso de nuestra flota. Y tuvieron que percatarse de su absoluta victoria pues, en escasos instantes, viraron sus bajeles cuyas popas nos miraron con desprecio y comenzaron a alejarse, dando buena cuenta de alguna que otra pentecóntera focea sin gobernáculo, a expensas de la corriente, en las que habían izado sin apenas esperanzas la vela en busca del más mínimo hálito de viento que ayudara a sus remeros a alejarse de los espolones tirrenos y fenicios. Impotentes contemplamos aquellas cosas sin poder hacer más que encomendar sus almas a Tetis.


Nuestros entumecidos miembros tomaron contacto con la cálida arena de la playa y, sin que tuvieran tiempo a aclimatarse a tierra firme, comenzaron la peregrinación a la ciudad, más allá de las primeras tierras de cultivos. Alguno de nosotros aún pensaba en la maniobra enemiga de retirada que habíamos presenciado, tomándola optimistamente como un empate. Los más cautos, sin embargo, pensaban lo contrario. Tendrían durante mucho tiempo en la memoria las decenas de navíos enemigos en perfectas condiciones que hacía unos instantes los vigilaban.


Tuve que ver amanecer la jornada siguiente para que a mis oídos llegaran noticias fiables del desarrollo de la batalla. La ciudad saludó al nuevo día con un inusual ajetreo; pocos eran los que dormían, ni tan siquiera aquellos de «los compañeros» que más necesitaban el descanso. Se hicieron corrillos de opinión en cada esquina, mientras que en el ágora charlatanes apocalípticos anunciaban la destrucción de la ciudad. En cada taberna aquella mañana hubo pequeñas asambleas. Me quedé con las impresiones que nos dio uno de los navarcas sobrevivientes:


«Sabed que el primer ímpetu fue griego. Nuestras naves —como bien sabéis y vuestros brazos dan fe de ello— avanzaron con gran velocidad hacia las líneas enemigas. Confiábamos que en el fragor de la batalla, y juntando líneas, el abordaje sería decisivo para nuestro triunfo. Pero tras el primer encontronazo, en el cual —y es preciso que recordéis— cayeron muchas naves cartaginesas y unas pocas etruscas, mientras que las nuestras salían airosas, los tirrenos se retiraron haciendo de cebo a algunas de nuestras pentecónteras, permitiendo que las pesadas naves fenicias pudieran coger el espacio suficiente para poder maniobrar con sus fatídicos espolones. No habíamos contado con su extraordinaria maniobrabilidad, y en cuanto nuestras naves les dieron oportunidad al avanzar en lo que nos parecía una fácil victoria, nos hicieron frente con mayor rapidez de la que ninguno de nosotros —y os incluyo— hubiéramos supuesto. Fue entonces cuando los etruscos giraron para volver a la batalla, libres de sus perseguidores, ya que habíamos sido frenados por las naves que aguardaban en su segunda línea, en las alas de la misma. A partir de entonces, nosotros, que habíamos puesto todas nuestras esperanzas en el abordaje, fuimos un festín para los enemigos.»


Pero había otras opiniones menos pesimistas para explicar el desenlace de la batalla. Aquellas decían que las bajas cartaginesas y etruscas habían superado en mucho a las nuestras, y que habíamos hundido más barcos que ellos.


El caso es que nuestra flota estaba destrozada; a la quincena de pentecónteras que habíamos contado en la playa se les unieron otras tres que milagrosamente habían escapado gracias a la pericia de sus pilotos, librándose por poco del acoso fenicio. Las naves, además, necesitaban ser calafateadas y reparadas de nuevo. No quedaba otra opción que abandonar la ciudad [2], que alejarse de Córcega y buscar cobijo en Massalia.


La historiografía poco nos indica acerca de La Batalla de Alalia, la arqueología tampoco. Intentaremos, no obstante, dar nuestra visión de cómo pudieron acaecer los hechos más importantes.



Trirreme


El desarrollo de la confrontación lo desconocemos por completo. Solo nos han llegado opiniones vertidas por historiadores grecorromanos que minimizan la derrota focense. Los datos que dan son los de una flota combinada etrusco-cartaginesa compuesta por ciento veinte naves que se enfrentó a la mitad de griegas. La batalla, según estas fuentes, fue ganada por los helenos, pero de una manera muy costosa, ya que cuarenta de sus naves fueron hundidas y las otras veinte quedaron inservibles. La ausencia de escritos cartagineses y etruscos que debemos a los romanos nos impiden cotejar estos datos. Pocos, ante la lectura de estos datos, pueden llegar a creer en que la victoria recayera de lado focense.


Sabemos también que las naves de las que disponían los griegos eran, en su mayoría, pentecónteras. Las trirremes habían sido inventadas hacia relativamente pocos años —no se sabe bien si por fenicios o por corintios—, y resultaban muy costosas y poco testadas. No sería, con mejoras y probaturas diversas, hasta la Batalla de Lade y, sobre todo, hasta Salamina cuando este tipo de nave resultara masivamente utilizada. El método más ocurrente hasta entonces para decantar una batalla naval para los griegos era el abordaje. El espolón era un elemento secundario, y más en formaciones cerradas. Solo se haría protagonista casi único cuando la maniobrabilidad de la nave fue mayor. Pero ocurre que las birremes utilizadas por los cartagineses sí que eran maniobrables, por cuestiones expuestas con anterioridad. Esta peculiaridad les dio la posibilidad de embestir con ciertas garantías a la escuadra focea. Sólo este hecho explicaría la destrucción, y no captura, de los barcos griegos, que no tuvieron opción a desplegar sus tácticas, supuestamente superiores.


La batalla de Alalia supuso de facto la retirada temporal del comercio griego en el mediterráneo occidental. Sabemos que en cincuenta años derrotarían en Sicilia a etruscos y cartagineses. Pero no serían los focenses sino los siracusanos, himerienses y demás griegos de las colonias de Sicilia. Los focenses a partir de Alalia se comportarían muy prudentemente. Destrozada su flota, tuvieron que buscar cobijo en terreno itálico, fundando la ciudad de Elea. La pérdida de tantas naves induce a pensar que las rutas marítimas comerciales focenses quedaron maltrechas.



Localización de Alalia en la isla de Córcega.


La primera consecuencia de la Batalla de Alalia fue el abandono focense de Córcega. Tenemos que tener en cuenta que este abandono no suponía per se una catástrofe; era una apoikia creada en fecha reciente, en la que apenas hubo tiempo de criar a una generación. Sí que dio al traste con las esperanza expansivas focenses en el mar tirrénico y, al parecer, en Iberia, pero griegos había de sobra en Sicilia y en la Magna Grecia para perpetuar la influencia helena. La segunda consecuencia, y esta tan solo probable, sería la caída de Tarteso, a la cual Cartago debió de asfixiar ya que tuvieron que hacer lo imposible para impedir su contacto directo con los griegos y controlar la producción agrícola y mineral de la zona. Unos treinta años después, en un tratado firmado por cartagineses y romanos, se exponía claramente la dominación púnica de Iberia, hecho que posiblemente refleje el colapso tartesio.


Existen datos para poder pensar que con anterioridad a esta batalla los focenses disponían de numerosas factorías en el levante de España y en el sur, aunque hay dificultades para asegurar que se traten de algo más que barrios periféricos comerciales que ni tan siquiera llegaban a la consideración de emporios. Los historiadores clásicos nos transmiten el fluido intercambio comercial entre estos griegos y Tarteso. Aun más, estaban ligados como buenos aliados. A raíz de la batalla de Alalia todo este intercambio se vio interrumpido. Y, creemos, no porque los fenicios cerraran el paso en el estrecho, pues esto no sucedió hasta la caída de Tarteso, ni porque perjudicaran más allá de sus propios intereses al comercio griego. Simplemente, el esfuerzo material y humano que los focenses habían realizado en Alalia les debilitó. Esto sería aprovechado por los cartagineses para aislar a Tarteso y dar protagonismo a su propio establecimiento en la península. En cuanto al comercio en Etruria y sus zonas de influencia, este apenas se debió de ver malparado, ya que las manufacturas griegas les eran vitales. A partir de entonces las colonias focenses se miraron al ombligo y de intrépidos marineros pasaron a convertirse en ricos mercaderes, en espléndidos intermediarios. Tal es así que Massilia perduraría «independiente», al menos en apariencia, hasta tiempos de Julio César, que la castigó por su ayuda a Pompeyo. Y tal es así que en Elea se dio la posibilidad de crear una de las escuelas filosóficas más importantes de la Historia, la eleática, cuya primera figura sería el poeta y teólogo Jenófanes, nacido en Colofón y emigrado a causa de la presión persa, al que le seguirían Parménides y ya más tarde Zenón. Esta Elea también se haría con el tiempo fiel aliada de Roma.




[1] Un estadio: 177 metros con 66 centímetros.

[2] Es preciso recordar que Alalia había sido fundada hacía relativamente poco tiempo por foceos que habían llegado, como se cuenta en el primer capítulo, en dos oleadas. Alalia era una de las apoikiai griegas en occidente, y como tal dependía del comercio y de su flota. Sin ello, poco sentido tenía su permanencia en la isla, como se comenta a continuación.



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ZAMA: El final de la Segunda Guerra Púnica

ZAMA: El final de la Segunda Guerra Púnica: "

CANNAS.


En las dos anteriores entradas, dejamos, por una parte, a Magón camino de la costa ligur, en Italia, vía Baleares, tras comprobar que hasta las puertas de Gades se le cerraban y abandonando definitivamente Iberia en el 205 a. C. en pos de su hermano Aníbal, y por otra, al propio Aníbal, que era incapaz de levantar el sur itálico en contra de Roma.




(pilum). Protegidos con cota de malla en número mayor que los infantes de los hastati y los principes, eran los hombres de mayor edad, y se utilizaban como reserva de la legión romana. En Zama su actuación fue clave para dar cohesión al ejército de Escipión en el momento decisivo.


El plan de Escipión era retomar la idea que no se pudo poner en marcha al principio de la confrontación: llevar la guerra a territorio africano. Por fin pudo, en el año 204 a. C., desembarcar allí con 40 naves que transportaron 25.000 efectivos. Pero no fue tan sencillo el camino de Escipión para lograrlo.


Sin contar la situación política romana, en la cual el círculo de los escipiones tenía enemigos, la situación en Hispania distaba mucho de ser la ideal pese a la expulsión de los cartagineses. Primero en el sur, donde ciudades como Castulo e Iliturgi resistieron. Una vez que los focos antirromanos fueron eliminados, la mecha se prendió en el valle del Ebro. Un motín de la guarnición de Sucro se unió a la enfermedad de Escipión y al levantamiento de los ilergetes Indíbil y Mandonio, tan caros en el imaginario popular. Para esta revuelta, para conocer su idiosincrasia guerrera y sus códigos éticos, hay un formidable capítulo en el libro Armas de la antigua Iberia. Escipión pudo solventar todos estos problemas, aunque lo tuvo que hacer rápido, sin tiempo para ningún tipo de represión. Durante este tiempo, no cejó en su objetivo y estrechó lazos diplomáticos con un régulo númida llamado Massinisa, con vistas a la futura invasión de Cartago. Por si estas cosas fueran pocas, se unía el hecho de que Aníbal aún estaba en Italia, imbatido; Roma no las tenía todas consigo pues desconfiaba de una victoria en territorio africano.



Uno de los veteranos del ejército de Italia de Aníbal, un itálico de origen campano, leal a estas alturas de la guerra solo a su general y a sus compañeros de fatigas. La coraza de bronce repujado que porta se basa en la pieza de fabricación itálica hallada en Kour-es-Sad (Túnez).


El caso es que Escipión logró los apoyos que buscaba, siendo elegido de nuevo cónsul en el año 205 a. C. Fue entonces cuando ultimó, con ayuda de Massinisa y Lelio, la invasión.


Desembarcó en las inmediaciones de Útica, ciudad muy próxima a Cartago, y rápidamente la asedió ante la imposibilidad de tomarla por asalto. Así, los Castra cornelia fueron levantados, desde los cuales se procuró aislar progresivamente al enemigo, esquilmándole apoyos y recursos. El otro reyezuelo númida, Syfax, aliado de Cartago pero preocupado por las operaciones que sólo podían perjudicarle, intentó un acercamiento de posturas entre los dos bandos provocando un armisticio. Su propuesta: mantener el status quo. Escipión lo aceptó para ganar tiempo y aprovecharse de la situación de la siguiente manera: durante las negociaciones, introdujo espías en el campamento cartaginés, los cuales estudiaron su disposición y desplazamientos. Esto fue vital para que al principio del año siguiente, durante una noche, los romanos atacaran, incendiando el campamento de Syfax y poniendo en desbandada a los acuartelamientos púnicos. El ejército de Asdrúbal y su aliado númida aquella noche dejó en su huida cuarenta mil bajas.


Poco después, ante la reorganización de los supervivientes y el ingreso de una fuerza de mercenarios iberos, los cartagineses decidieron regresar para intentar levantar el cerco a Útica. Escipión les presentó batalla en las Grandes Llanuras, al suroeste de Cartago, y les derrotó en campo abierto con sus mismas armas y, en gran medida, gracias a la caballería númida de su aliado Massinisa.



I. Despliegue inicial de la batalla de Zama a partir de los datos de las fuentes literarias. Los efectivos de Aníbal son en buena medida conjeturales. Los detalles del despliegue romano parten del orden de batalla habitual y de los movimientos posteriores de Escipión.

II. La fase final de la batalla. Las posiciones exactas son conjeturales, y solo permiten darnos una idea del curso general de los acontecimientos. No podemos pretender exactitud sobre las posiciones de las diferentes unidades con las fuentes de que disponemos. Conviene por tanto tomar este y otros planos similares como una guía de comprensión, no como una representación exacta de los hechos.



La historia de Asdrúbal Giscón en este punto es curiosa. Al parecer, tras la derrota, y posiblemente condenado en Cartago a muerte, reunió una serie de mercenarios y númidas e hizo la guerra por su propia cuenta, hasta que se unió finalmente a Aníbal cuando regresó. Syfax, por su parte, fue hecho prisionero, muriendo poco después.



Ante esta tesitura, Cartago decidió iniciar las conversaciones de una paz ventajosa para Roma, a la vez que con urgencia requería de la presencia de las fuerzas de Magón y Aníbal, que a la sazón permanecían en Italia. Magón no llego a desembarcar pues murió por el camino; Cartago perdía un buen comandante de caballería, que junto a la inferioridad de númidas resultaría a la postre fatal. Cuando Aníbal desembarcó, se encontró con que las conversaciones de paz quedaron rotas merced al asesinato de unos embajadores romanos y a las propias reticencias dentro de la propia ciudad.



Jinete ligero númida. Tropas de este tipo sirvieron en los dos bandos, al compás de las alianzas de sus príncipes. En Zama los jinetes númidas fueron decisivos en la victoria romana proporcionando a Escipión la ventaja en caballería que nunca habían tenido los romanos frente a Aníbal. El caballo númida no se guiaba con una bocado (véase Capítulo 37), sino con un cordel en torno a su cuello.


Unidas las fuerzas de Aníbal con las del finiquitado Magón y el resto de mercenarios y númidas al mando de Asdrúbal, se dirigieron a Zama, esperando una ayuda prometida por Vermina, el hijo se Syfax, que no llegó. Las tropas de Escipión y Masinissa se unieron y presentaron batalla. Esta confrontación se narra con gran maestría en el libro de Fernando Quesada Armas de Grecia y Roma. De su desarrollo poco diremos. Resaltar, quizá, la importancia que tuvo la caballería númida, esta vez en el lado romano, y el pequeño retraso con el que los veteranos de Aníbal cargaron, desde la tercera línea, contra el frente romano, ya algo cansado. El caso es que el equilibrio del choque entre infanterías terminó cuando la caballería aliada a Roma triunfó en las alas y atacó por la espalda a los cartagineses, provocando una matanza. Una suerte de Cannas, pero de resultado contrario.


Desde Túnez se iniciaron las sucesivas conversaciones de paz, con unas condiciones draconianas para los intereses púnicos. En el año 201 a. C. se firmará y Cartago ya no se volverá a levantar ni con una pequeña parte de las fuerzas mostradas antaño. Años después sería destruida desde los cimientos.

















 

 



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Investigadores del IAC vuelven tras la pista del exoplaneta más joven jamás encontrado

Investigadores del IAC vuelven tras la pista del exoplaneta más joven jamás encontrado: "

ExoplanetaEl planeta tiene menos de un millón de años, lo que lo convierte en un bebé estelar.


Un planeta de menos de un millón de años es un auténtico bebé aún en formación. Los científicos ya han clasificado desde la década de los 80 hasta ahora centenares de exoplanetas, es decir planetas que se encuentran fuera del Sistema Solar. Un equipo de investigación formado por personal del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) tiene pruebas para considerar que el objeto clasificado como TRM-1C en el año 1985 es el candidato ideal a convertirse en el planeta más joven jamás detectado.



La historia de este objeto es larga y llena de controversias científicas. En el año 1998, la NASA anunció que habían detectado el primer planeta extrasolar gracias a las imágenes del telescopio espacial Hubble. La investigación la firmaba Susan Terebey y sostenía que había hallado una estrella binaria (un sistema estelar compuesto de dos estrellas que orbitan en torno a un centro de masas común) a las que llamó TRM-1A y TRM-1B.


Esto es muy común en el Universo y no representaba ninguna novedad científica. Lo interesante era que a ese sistema se le asociaba un planeta al que se llamó TRM-1C que tendría unas diez veces la masa de Júpiter. Este cuerpo planetario estaría unido a las estrellas por un cordón de gases. Todo el sistema descrito se encuentra en una zona de nacimiento estelar en la Constelación de Tauro donde existe una gran cantidad de nubes moleculares y de estrellas en formación.


Pero la cosa no quedó ahí y el mismo equipo de investigación rectificó su anuncio. En el año 2000, Terebey utilizó el telescopio Keck (Hawaii) para hacer un estudio en el rango infrarrojo y llegó a la conclusión de que TRM-1C no era un exoplaneta. La afirmación se basaba en que no se halló ninguna traza de los gases típicos que componen las atmósferas planetarias como monóxido de carbono, metano o el propio vapor de agua. La explicación que se dio en su momento es que se trataría, entonces, de una estrella de fondo alejada de ese sistema. Con este segundo anuncio, gran parte de la comunidad científica perdió el interés en TRM-1C.


Ahora, la revista Astronomy & Astrophysics publicará un nuevo trabajo que modifica todo lo anterior y devuelve a TMR-1C a la categoría de planeta. El investigador principal de este descubrimiento es Eduardo Martín Guerrero, que actualmente trabaja para el CAB CSIC-INTA pero que ha desarrollado gran parte de su labor investigadora en el IAC. Martín Guerrero explica que en ese año estaba trabajando como profesor de la Universidad de Hawaii y eso le suponía un acceso muy sencillo a todos los telescopios de ese observatorio. “Una noche excelente en el telescopio Canadá-Francia-Hawaii, terminé de hacer la observación programada y se me ocurrió sacar imágenes de ese objeto porque me seguía pareciendo interesante”, explica el investigador que dejó esos datos obtenidos en “la gaveta que tenemos todos los astrofísicos”.


Un tiempo después, ya en 2009 empieza a trabajar con él – a través del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) – la pakistaní Basmah Riaz con la que vuelve a indagar sobre el misterioso objeto. Los resultados de esta observación fueron sorprendentes pues TMR-1C había cambiado y era tres veces más brillante y mucho más azul que cuando se detectó por primera vez en 1998. El cambio supone que se trata de un objeto muy joven porque la variabilidad es un comportamiento típico de los cuerpos en formación y lo descartaba como estrella de fondo.


Este estudio, en el que interviene el IAC, evidencia que TMR-1C sería el exoplaneta más joven detectado hasta la fecha y que es miembro de la asociación de las dos estrellas binarias TMR-1A y TMR-1B. Sin embargo, se requieren nuevas investigaciones pues hay datos que hacen dudar a los científicos. Uno de ellos es que el objeto se encuentra muy caliente, algo que Eduardo Martín Guerrero y Basmah Riaz interpretan como que se trata de un planeta rodeado de un disco de polvo caliente. En ese cúmulo se encontrarían satélites en formación pues a veces, cuando se observa en el en infrarrojo cercano, el planeta sufre ocultaciones, lo que serían pequeños eclipses creados por sus lunas. Este equipo sigue dando pasos para elevar, definitivamente, a este objeto a la categoría de planeta y completará, en breve, sus estudios con nuevas observaciones.



Fecha Original: 18 de agosto de 2010

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Golpe a la teoría nuclear

Golpe a la teoría nuclear: "

Instalación de ORELADurante 40 años, los físicos del Acelerador Lineal de Electrones de Oak Ridge (ORELA) en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge en Tennessee dispararon ráfagas de neutrones a distintos objetivos para estudiar la estructura del núcleo atómico. Ahora, con la instalación detenida por escasez de fondos, un resultado recientemente publicado basado en datos recopilados en ORELA desafía a una teoría bien establecida del núcleo. Expertos independientes dicen que se necesitan más medidas para hacer un seguimiento de la tentadora afirmación, lo que podría implicar que se ponga de nuevo en marcha la instalación.



En 2002, el físico de Oak Ridge Paul Koehler y sus colegas usaron un haz de neutrones para medir la ‘resonancia de neutrones’ en cada uno de los cuatro isótopos distintos del platino. Las resonancias son energías concretas en las que es especialmente probable que los neutrones sean absorbidos por el núcleo del platino. El movimiento de los protones y neutrones dentro de los núcleos de platino afecta al patrón de resonancias. Y de acuerdo con la teoría de matriz aleatoria, una teoría matemática que durante décadas ha sido crucial para calcular el comportamiento de los núcleos grandes, estos movimientos deberían ser caóticos.


Aún así, como Koehler y sus colegas informan este mes en la revista Physical Review Letters (P. E. Koehler et al. Phys. Rev. Lett. 105, 072502; 2010), su análisis de los datos de ORELA no encontraron signos de que los nucleones en el platino se moviesen de forma caótica. Observando la fuerza de las resonancias, en lugar de su separación, el grupo rechazó la aplicabilidad de la teoría de matriz aleatoria con una probabilidad del 99,997%. En lugar de esto, los nucleones parecen moverse de forma coordinada. “No hay un modelo viable de la estructura nuclear que pueda explicar esto”, señala Koehler.


La resolución del misterio podría tener implicaciones prácticas, dado que la teoría de la matriz aleatoria se usa actualmente para estimar la probabilidad de que neutrones que escapan colisionen con el núcleo, y a partir de esto, calcular la cantidad de escudo necesario en los reactores nucleares y almacenaje de residuos. “Los ingenieros añaden algo de escudo extra para cubrir la incertidumbre, pero si fueses a construir 100 reactores nucleares querrías precisión”, dice Gary Mitchell de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Raleigh, coautor de un reciente artículo de revisión sobre la teoría de matriz aleatoria (H. A. Weidenmüller and G. E. Mitchell Rev. Mod. Phys. 81, 539; 2009).


Mitchell añade que son urgentemente necesarios más experimentos sobre núcleos aparte del de platino para determinar si la teoría realmente colapsa en este experimento, como sugieren Koehler y sus colegas, o si — como sospecha Mitchell — la forma del núcleo de platino es inusual en cierta forma y podría tenerse en cuenta para el resultado.


Oriol Bohigas de la Universidad de París-Sur, líder en el campo de la teoría de matriz aleatoria, también recomienda medidas adicionales. Dice que Koehler y sus colegas tienen que intentar repetir las medidas realizadas en la Universidad de Columbia en Nueva York en la década de 1970, que fue la primera contribución a la aceptación de la teoría, para ver si los instrumentos modernos y nuevos métodos de análisis de datos dan los mismos resultados.


Pero parecen improbables nuevas medidas en ORELA. “No se ha patrocinado adecuadamente y está en un periodo de espera”, dice Jim Beene, director de la División de Física del Laboratorio Nacional de Oak Ridge. De acuerdo con el Departamento de Energía de los Estados Unidos, Koehler y Beene recibieron 105 998 dólares de la Oficina Científica del departamento para operaciones en ORELA durante el año fiscal de 2009, sólo una décima parte de lo que los investigadores dijeron que sería necesario para llevarlo a cabo. Beene explica que con la bajada en el programa de reactores rápidos en los Estados Unidos en la década de 1980, el patrocinio directo de ORELA se secó; el departamento de energía dice que otros esfuerzos de investigación tienen una mayor prioridad para la comunidad científica nuclear.


De acuerdo con Koehler, el único otro lugar del mundo donde podrían realizarse medidas similares es en el Acelerador Lineal de Electrones Geel (GELINA) en Geel, Bélgica, que tiene un flujo, resolución energética y brillo en su fuente similar al de ORELA. Pero, dice Koehler says, que estaría encantado de hacer las medidas adicionales por sí mismo. “Hay mucha buena física que podríamos hacer si podemos ejecutarlo”, comenta.



Autor: Eugenie Samuel Reich

Fecha Original: 24 de agosto de 2010

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Actualización de Contactos y una nueva imagen para Gmail

Actualización de Contactos y una nueva imagen para Gmail: "Estamos constantemente revisando comentarios de los usuarios acerca de Gmail y por un tiempo la petición número uno ha sido una mejor experiencia de contactos. Nos has pedido que Contactos sea fácil de usar, así como ciertas mejoras específicas, como la clasificación por apellido, los atajos de teclado y etiquetas personalizadas para los números de teléfono. Así que, por petición popular, estamos felices de anunciar que una versión revisada de contactos de Gmail que se desplegará en la actualidad.

Contactos ahora funciona más como el resto de Gmail, así que si sabes cómo usar Gmail, automáticamente debes sentirte cómodo en Contactos también. Y verás un montón de las características que ha solicitado, incluyendo:

  • Atajos de teclado (ir a Contactos y pulsa '?' para la lista completa).
  • Clasificar por apellido (busca en Más acciones).
  • Etiquetas personalizadas para los números de teléfono y otros campos.
  • La capacidad de deshacer los cambios que acabas de hacer.
  • Guardado automático.
  • Campos de nombre estructurados, para que puedas ajustar los títulos, sufijos y otros componentes de nombre.
  • Notas de campo más grandes y avidentes.

Mientras estábamos en ello, también mejoramos la disposición e hicimos más fácil llegar a Contactos y Tareas. Verás que estos vínculos están ahora en la esquina superior izquierda de tu cuenta (junto con un enlace para Correo que te lleva de nuevo a tu bandeja de entrada).


Si no estás interesado en Contactos o Tareas, puedes ocultar estos vínculos: haz clic cerca del borde derecho de Correo. En general, ahora hay una pequeña área de la cabecera que pone el primer mensaje en tu bandeja de entrada de alrededor de 16 píxeles en la pantalla superior.

Si utilizas Google Apps, no verás estos cambios en contactos aún. Estamos trabajando activamente en las características específicas de dominio en la nueva interfaz y un plan para hacer esta nueva versión de Contactos disponible para los clientes de Google Apps también.

Publicado por Benjamin Grol, Responsable de Producto
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¿Qué es esto? XV

¿Qué es esto? XV: "Os propongo un pequeño juego, adivinar para que se utilizaban estos extraños objetos:

Nº 1



Nº 2



Nº 3



Nº 4



Nº 5



Nº 6


Aquel que acierte todos tendrá un premio, mi mas sincera y profunda admiración :-P.
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Titanic para torpes o cómo entender la física del hundimiento con ayuda de un envase de tetra brik y una viga de madera. (Parte 1)

Titanic para torpes o cómo entender la física del hundimiento con ayuda de un envase de tetra brik y una viga de madera. (Parte 1): "

ADVERTENCIA: Si antes de leer esta entrada la has ojeado por encima, te has asustado ante la aterradora extensión de la misma y tu deseo de leerla ha flaqueado, aquí  debajo te dejo una versión resumida de la misma, conteniendo todos los detalles esenciales.


No te llevará mucho tiempo y te quedará todo claro, más claro que el agua cristalina de un arroyo de montaña en una radiante mañana de verano.


Pinche aquí para ver el vídeo


Si por el contrario, después de ver este video crees que no es suficiente y  tu curiosidad te pide más, te propongo continuar adelante con la versión no reducida:


Titanic para torpes o cómo entender la física del hundimiento con ayuda de un envase de tetra brik y una viga de madera (Primera Parte)




Thomas Andrews: A partir de este momento, hagamos lo que hagamos, el Titanic se irá a pique.


J. Bruce Ismay: Pero este buque no puede hundirse.


Thomas Andrews: Está hecho de hierro, señor. Le aseguro que sí puede. Y lo hará. ¡Es una certeza matemática!


Titanic, James Cameron, 1997




Introducción (completamente innecesaria, debo admitir)


El Titanic zarpó de Southampton el 10 de abril de 1912 con rumbo a Nueva York en lo que constituía su viaje inaugural. La noche del 14 de abril, oscura, sin luna, tranquila y muy fría, a las 23:40 el barco más lujoso construido hasta entonces colisionó con un iceberg en aguas del Atlántico Norte, cerca de Terranova. La visibilidad no favorecía en absoluto la localización de icebergs, de cuya presencia se venía recibiendo información desde los tres días previos al accidente.


El Titanic viajaba prácticamente a su velocidad máxima, casi de 40 km/h. El último reporte, ignorado por el telegrafista de a bordo a causa de la gran demanda de mensajes irrelevantes, mayormente por parte del alegre pasaje, informaba de la posición exacta del iceberg que posteriormente desencadenaría la tragedia. Al avistarlo, los vigías alertaron inmediatamente al puente, que ordenó virar y poner la maquinaria en contramarcha para evitar la colisión frontal.


En poco más de 40 segundos, la suerte estuvo echada. Sin prácticamente tiempo de reducir su enorme velocidad, el Titanic impactó por el lado de estribor, a unos 4 metros por encima de la quilla, pero aún a otros 7,5 metros por debajo de la línea de flotación, resultando dañados cinco compartimentos: la bodega de proa, los compartimentos de carga números 1, 2 y 3 y la sala de calderas número 6. De las más de 2.200 personas que viajaban a bordo, 1.500 encontraron la muerte en las gélidas aguas.


Pinche aquí para ver el vídeo


Hasta aquí un resumen, casi sonrojantemente breve, de la historia. Pero yo no he venido aquí para contaros lo que casi todos vosotros, sin duda, conocéis sobradamente. Muy al contrario, mi propósito es intentar convenceros de que se pueden comprender las razones que condujeron fatalmente a la tragedia con unas nociones básicas de física y con la ayuda de modelos tan simples como pueden ser una viga o varilla de madera y un envase de leche tipo tetra brik. Sí, sí, habéis leído bien. Si disponéis de un buen rato, otorgadme el beneficio de la duda y continuad leyendo. Prometo no emplear más tiempo del que tardó el Titanic en sumergirse para siempre en las oscuras profundidades del océano…


En ocasiones, el envoltorio es más importante que el propio caramelo


En 1985, Robert Ballard y su equipo localizaron los restos del Titanic a 4.000 metros de profundidad. Desde entonces, se han organizado más de media docena de expediciones al pecio. En la realizada el 15 de agosto de 1996 se consiguió rescatar acero del casco, que posteriormente fue analizado en la universidad de Missouri. Las láminas del casco del Titanic estaban fabricadas en acero de bajo carbono (únicamente un 0,21 %), presentando una cantidad de fósforo casi cuatro veces mayor en comparación con un acero moderno, como el ASTM A36.


La proporción manganeso:azufre era de 6,8:1 para el Titanic y de 14,9:1 para el A36. En la actualidad se exige una relación mínima de 14:1. Se sabe que una baja relación Mn:S (entendida como una presencia alta de azufre) provoca una tendencia a fragilizar el material a bajas temperaturas. Algo análogo sucede con cantidades relativamente altas de fósforo y oxígeno. En el caso del Titanic, el oxígeno no constituía un problema, pero sí el fósforo.


A principios del siglo XX, el tamaño del grano de los aceros no se controlaba. El del acero del Titanic era 12,5 veces mayor que el del A36. Esto era importante porque la mayoría de los aceros tienen una temperatura, llamada de transición dúctil-frágil, a la cual dejan de ser lo primero para volverse lo segundo. Cuando un material es dúctil se deforma antes de fracturarse, pero cuando es frágil la fractura aparece sin deformación permanente. El tamaño de grano de los aceros, entre otras cosas, afecta a la temperatura de transición. A menor tamaño de grano, menor temperatura de transición, lo cual amplía el rango de temperaturas a las que se puede usar el material con confianza. La temperatura de transición del acero que constituía el casco del Titanic superaba los 32 ºC; la del A36 es de -27 ºC.


Las aguas del Atlántico Norte en la noche del 14 de abril de 1912 se encontraban a -2 ºC, provocando que el acero se comportara como frágil en lugar de hacerlo como dúctil, que hubiera sido lo deseable. Mal empezaba la travesía…


Un poco de física básica para entender por qué el Titanic estaba condenado


En la jerga marinera el peso de un barco se define como la cantidad (masa) de agua desplazada cuando opera normalmente. Como está flotando, el peso del agua desplazada debe igualar al peso del barco.


Quizá esto os suene al célebre principio de Arquímedes. ¡Eureka!


El máximo desplazamiento del Titanic era de 53.100 toneladas. A causa del consumo de carbón como combustible, en el momento del accidente debía de ser algo menor, pongamos unas 49.000 toneladas. Si se divide esta cantidad por un valor adecuado de la densidad del agua de mar (1.027 kilogramos por metro cúbico) se obtiene el volumen de agua desplazada por el Titanic, que resulta ser de 47.700 metros cúbicos, siendo este volumen igual al de la porción del barco que cae justo por debajo de la línea de flotación del mismo.


Por otro lado, el “gross tonnage” se refiere al volumen total que contiene el barco, donde un “ton” equivale a 2,83 metros cúbicos. El gross tonnage del Titanic ascendía a 46.328 tons, es decir, a más de 131.100 metros cúbicos. Aunque los barcos están hechos básicamente de acero, es el enorme volumen de aire que contienen lo que hace que la densidad media de los mismos sea inferior a la del agua y, en consecuencia, floten. Con las cifras anteriores, se obtiene una densidad media para el Titanic de 374 kilogramos por metro cúbico o, lo que es lo mismo, un 36% de la densidad del agua del mar.


Según las informaciones aportadas por los testigos oculares que lograron sobrevivir, el iceberg tenía un tamaño de entre 15-30 metros de alto y 60-120 metros de ancho. Admitiendo una forma de pirámide con base cuadrada y tomando incluso los valores mínimos de los anteriores intervalos (15 metros por 60 metros), los más optimistas a favor del Titanic, el volumen del bloque de hielo asciende a unos nada despreciables 18.000 metros cúbicos.


Debido a que la densidad del hielo es, aproximadamente, un 90% de la del agua de mar, esto significa que 9 de cada 10 partes del iceberg están sumergidas y por tanto su volumen total debe ser de 180.000 metros cúbicos, lo cual arroja una masa aproximada del mismo cercana a las 166.000 toneladas, es decir, casi 3,4 veces mayor que la del propio Titanic.


No hay que ser muy avispado para predecir cuál de los dos contrincantes ganaría el combate por K.O. Muy probablemente, los daños hubieran sido menos graves si no se hubiera ordenado virar el timón para evitar la colisión frontal. Desgraciadamente, la imprudente maniobra provocó que el casco del Titanic resultase dañado en cinco compartimentos por el costado de estribor. Con cuatro, podría haberse mantenido sobre el mar durante mucho más tiempo en espera del rescate.


Una vez que un quinto compartimento se empezase a inundar, el barco solamente permanecería a flote hasta que el agua comenzara a derramarse por la parte superior de los compartimentos, ya que éstos eran estancos hasta solamente 3 metros por encima de la línea de flotación. Si el agua superaba este nivel, comenzarían a anegarse el resto de los compartimentos no dañados inicialmente.


Lo anterior se comprende fácilmente llevando a cabo una estimación burda pero esclarecedora. Consiste en suponer que todos los compartimentos tienen el mismo volumen, aproximadamente. Como el Titanic flota óptimamente con 47.700 metros cúbicos sumergidos, si dividimos este número entre 16 se obtienen casi 3.000 metros cúbicos por cada uno.


Aun así, hemos de reconocer que es una estimación demasiado baja, ya que el borde de los compartimentos aún sobresale otros 3 metros por encima de la línea de flotación. El barco todavía puede sumergirse otros 3 metros antes de que el agua se desborde por el tope superior de cada compartimento. La distancia entre la línea de flotación y la cubierta de los botes salvavidas era de otros 18 metros más, en condiciones normales.


Dado que el volumen total del Titanic era de 131.100 metros cúbicos, unos 83.400 asomaban por encima de la línea de flotación. Si el barco se hundiese 3 metros, entonces la sexta parte de este volumen quedará sumergida (en cifras, esto son unos 13.900 metros cúbicos, ya que 3 metros es la sexta parte de los 18 metros que distan entre sí la línea de flotación y la cubierta de los botes salvavidas). Como cada compartimento tiene 3.000 metros cúbicos de volumen, si se anegan cuatro de ellos tan sólo se alcanzarán unos 12.000 metros cúbicos. Sin embargo, un quinto compartimento inundado, 15.000 metros cúbicos, y el agua rebasará el borde superior de los mamparos.


La catástrofe será inevitable, una certeza matemática.


Mañana la segunda parte.

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01 septiembre, 2010

¡Y luego dicen que las cabinas de los aviones son complicadas!

¡Y luego dicen que las cabinas de los aviones son complicadas!: "

Eso será porque no han visto esto…



Cabina de control de calderas de una locomotora a vapor de la Union Pacific, modelo Big Boy 4017, de 1941, conservada actualmente en el National Railroad Museum de Green Bay, Wisconsin. Fotografía de Sean Lamb, bajo licencia C.C.

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