26 noviembre, 2010

50 soluciones a la paradoja de Fermi (18ª solución): Nuestra estrategia de búsqueda no es la correcta

50 soluciones a la paradoja de Fermi (18ª solución): Nuestra estrategia de búsqueda no es la correcta: "
Aun en el hipotético caso de que una CET estuviera emitiendo señales de radio y nosotros sintonizáramos los canales correctos, ¿hacia dónde deberíamos apuntar con nuestros telescopios? Resultaría descorazonador apuntar a Sirio cuando la civilización que vive en Vega estuviese tratando de captar nuestra atención.

Hay dos posibles estrategias a seguir: o bien apuntar a estrellas individuales o bien llevar a cabo un barrido sistemático de todo el cielo. Evidentemente, la sensibilidad de una búsqueda de este segundo tipo es claramente inferior a la del primero.

El proyecto pionero Ozma de Frank Drake solamente escudriñaba dos únicas estrellas: Tau Ceti y Epsilon Eridani. Más recientemente, el proyecto Phoenix explora cerca de un millar de estrellas de tipo solar en un rango de unos 200 años luz, desde 1,2 a 3,0 GHz con un incremento de 0,7 Hz. En total, más de 2500 millones de canales. Sin embargo, la mayoría de proyectos SETI actualmente operativos son del tipo barrido y los que se planean para el futuro también. ¿Nos estamos equivocando? ¿Quizá no estamos encontrando signos de CETs porque no buscamos con la sensibilidad suficiente?

Pues parece ser que no estamos del todo equivocados. Según un trabajo de Nathan Cohen y Robert Hohlfeld publicado en la revista Sky and Telescope en 2001, la estrategia correcta consiste en mirar a cuantas más estrellas sea posible. La estrategia se basa en el siguiente argumento: en la naturaleza, a menudo, encontramos que los objetos con un valor grande de alguna cierta propiedad son raros, mientras que los objetos con un valor pequeño de esa misma propiedad abundan. Así, las brillantes estrellas de clase espectral O son escasas y, en cambio, las débiles estrellas de clase M parecen ser ubicuas. ¿Cuáles de todos estos objetos resultan más fácilmente detectables? Bien, todo depende de la intensidad de las fuentes raras en comparación con las más comunes. Un buen ejemplo de esto lo constituyen los objetos tipo cuásar, fuertemente emisores de ondas de radio, incluso a las inimaginables distancias a las que se encuentran.

Permanece, no obstante, una cierta sensación de desasosiego con los rastreos globales del cielo y tiene que ver con la frecuencia concreta a la que deberíamos prestar atención. En la 17ª solución a la paradoja de Fermi ya hablamos de la banda de frecuencias conocida como 'el charco', donde se concentran la gran mayoría de las búsquedas en otras galaxias. Pero quizá exista una frecuencia mejor para la comunicación intergaláctica y es la que propusieron en 1973 Drake Y Sagan: los 56,8 GHz. Esta frecuencia está íntimamente ligada al fondo cósmico de microondas. Si una CET de una galaxia lejana emitiese en una frecuencia relacionada con la anterior, seguramente sería detectada en cualquier instante futuro. Por otro lado, no tendría mucho sentido buscar en galaxias demasiado lejanas (recordad que cuanto más lejor miramos en el universo, más atrás en el tiempo nos remontamos) ya que en ellas quizá no haya transcurrido el tiempo suficiente como para haberse desarrollado una CET suficientemente avanzada. Desafortunadamente, la atmósfera terrestre muestra una gran absorción por parte del oxígeno en la banda de los 60 GHz, lo cual quiere decir que nuestros radiotelescopios no pueden buscar en la frecuencia de 56,8 GHz. Nuestra única opción consiste en hacerlo desde el espacio.

Finalmente, no se puede dejar de señalar uno de los mayores desarrollos en este campo desde el proyecto Ozma. Se trata de SETI@home, fundado por David Gedye, que ha captado como ninguno el entusiasmo de cientos y cientos de miles de aficionados. Estos participan descargando un programa en sus ordenadores de casa y/o de la oficina. El programa, en sus inicios funcionaba como un salvapantallas ordinario cuando el ordenador estaba 'inactivo'; realiza análisis y cálculos de paquetes de datos tomados por el radiotelescopio de Arecibo. Actualmente, se encuentra integrado en la plataforma BOINC, junto a otros muchos y variados proyectos de búsqueda. Una vez completado el paquete, éste se envía de nuevo a SETI@home, donde se integra con el resto de los resultados procedentes de todo el mundo. SETI@home constituye, así pues, el mayor y más potente de cuantos ordenadores virtuales hay en el mundo. Su inmensa potencia de cálculo ha permitido a los astrónomos llevar a cabo una de las búsquedas más afinadas de CETS jamás lograda hasta la fecha. De hecho, el programa rastrea una banda de frecuencias centrada en 1,42 GHz y con una anchura de 2,5 MHz a intervalos de tan sólo 0,07 Hz.

Así y todo, aún no hemos logrado escuchar nada en absoluto...


NOTA: Agradezco a Manuel (Ciencia Kanija) como es debido la puntualización referente a SETI@home y BOINC.



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