28 noviembre, 2010

MONTIEL, EL MALTRATADOR (La Voz - 28-11-10)

MONTIEL, EL MALTRATADOR (La Voz - 28-11-10): "

MONTIEL, EL MALTRATADOR

Este será mi último artículo de opinión. Stop. Mañana vendrá a buscarme la Guardia Civila; la espero con la pistola vacía y el corazón sucio. No pude evitarlo, vino a mí sin esperarla; la ira, el ansia maltratadora. Stop. En prisión no me dejarán usar el Ipad, mi vida será incompleta. No hizo falta juicio, bastó con la denuncia. De hecho me alegro: más de una Magistrada me tenía ya en busca y captura y la cosa hubiera acabado aún peor si hubiera caído en sus zarpas. ¿Mi pecado? Me avergüenza confesarlo, no ha sido otro que pensar. Stop. Me explico. Stop. La berza estaba deliciosa. El chorizo en su punto y la morcilla, negra como el ópalo. Fui a repetir y ella me dijo que no me convenía, que iba a congelarla. Quise matarla, lo reconozco. ¿Cómo puede alguien congelar esa maravilla culinaria, ese plato con el que mi esposa debutó en su día en televisión? Lo dicho, la berza, el ansia. La confesión mental. El resto puede imaginarse con facilidad: saltó la alerta roja en la Unidad de Prevención de Delitos de Violencia Genérico-machista de la Guardia Civila y el proceso gino-protector se puso en marcha. Stop. Pensé en 'V de Vendetta' -el cómic, no la película- y aún no sé porqué.

Todo empezó cuando los políticos puentearon a los legisladores y los jueces dejaron de ser necesarios. Los niños eran un bien jurídico preeminente y cuando una mujer denunciaba ser maltratada debía eliminarse al presunto maltratador de la ecuación familiar. La Asociación de Abogados Agobiados (A.A.A.) lo dijo claro: “In dubio, aporreo”. Pero ya era demasiado tarde, la sección feminista había tomado las riendas del comité federal del PSOE. La ministra-cancillera Pajín lo advirtió: “Hay que prevenir el nacimiento de futuros maltratadores”. Aprovechando su puesto en el Ministerio de Sanidad subvencionó la investigación del genoma femenino y las células “madre” (claro está) buscando descifrar el misterio de la concepción para erradicar así a los futuros presuntos maltratadores. La medida fue un éxito, pese a que provocó un importante descenso de la natalidad, puesto que, además del fin preventivo, supuso un aumento del consumo. Con menos niños, los no-padres tenían más dinero para gastar. La economía nacional remontó. Pajín sucedió a ZP y España por fin aceptó su lado femenino.

Eso fue antes, ayer. Mañana me quitarán la patria potestad de mis hijos, el derecho a heredar, a las visitas y la pernocta. Cuando salga de la cárcel sólo tendré derecho a trabajar 14 horas al día para poder pasarle una paga vitalicia a mi esposa, complementaria de una pensión no contributiva por mujer futuramente maltratada. La manutención de los niños irá aparte. Mañana vendrán por mí y no sé cuándo me dejarán volver. Este es mi último artículo de opinión. Soy Montiel, el maltratador. Stop.

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