06 noviembre, 2010

Apraxia diagonística, cuando el enemigo está siempre “a mano”

Apraxia diagonística, cuando el enemigo está siempre “a mano”: "
Doctor Strangelove Telefono Rojo Volamos hacia Moscú

Si habéis visto la famosa película de Kubrick “Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb” (1964) – títulada en español “¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú” – probablemente recordaréis lo que le pasaba a Peter Sellers en su papel de Doctor Strangelove (lo aclaro porque el actor tenía otros 2 papeles en la película). Su brazo, derecho, enguantado, no parecía obedecerle… iba por libre, y en un momento dado de la trama le ataca y comienza a estrangularle (véase imagen).

¿Simple humor grueso? Va a ser que no…



Aunque parezca cómico este trastorno mental existe y se conoce como síndrome de la mano extraña o por usar el término médico apraxia (o dispraxia) diagonística (popularmente los sajones también lo conocen como Síndrome de Strangelove en honor a la citada película). Se da en personas que se han sometido a cirugía de separación de los hemisferios cerebrales (un procedimiento que se usa para “relajar” los síntomas en casos extremos de epilepsia). También puede darse en personas que han padecido infecciones, infartos, tumores, golpes y otras clases de intervenciones en el cerebro que hayan afectado al cuerpo calloso.

El primer caso documentado sucedió en Alemania en 1908, donde el neurólogo y psiquiatra germano Kurt Goldstein fue el primero en informar de un caso de síndrome de mano ajena. Según relató Goldstein, la mano del paciente parecía hacer todo lo que le placía, lo cual incluyó al menos una vez un intento de estrangulamiento a su “propietario”.

Y es que los problemas a los que se enfrentan estos pacientes se salen realmente de lo común. Según un documento publicado en 1997 en una revista médica, una mujer de 67 años se despertaba con mucha frecuencia por culpa de su mano incontrolada, que la agarraba por el cuello. Para solucionarlo, empezó a dormir con ella metida en una manopla de horno.

En la web Boddyodd hablan de otro caso realmente impactante. Lo relata el doctor Jen Heilman, neurólogo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Florida en Gainesville.


Heilman recuerda a un paciente cuyas manos “pelearon” por asuntos de moda. Su mano derecha tomó un par de zapatos rojos del armario. Su mano izquierda – la mano “ajena” – comenzó a tirar de los zapatos rojos hasta que se los arrebató a la mano derecha, los volvió a colocar en el armario y elegió un par de zapatos azules. Cuando la mano derecha intentó alcanzar de nuevo los zapatos rojos, la izquierda cerró de golpe el armario sobre la mano “enemiga”.

Como veís, este trastorno cerebral lleva literalmente a que tu mano derecha no sepa lo que quiere tu mano izquierda. Si sentís curiosidad sobre el tema os recomiendo la lectura de un interesante artículo en Espacio Logopédico titulado lesión callosa y dispraxia diagonística. En él se relata como pacientes a los que tapaban los ojos, no eran capaces al tacto de reconocer como suya su mano ajena, cuando era tocada por la mano que si controlaban. También se menciona el caso de un paciente que se abotonaba una camisa con una mano mientras que se la desabotonaba con la opuesta casi al mismo tiempo. Obviamente necesitaba de varios minutos para acabar una tarea tan trivial en circustancias normales.

Confieso que yo me reí como el que más cuando al brazo ajeno de Sellers se le escapaba un saludo nazi en la comedia de Kubrick, pero definitivamente no debe ser agradable tener a alguien llevándote la contraria siempre “a mano”.

– Llegué a este extraño mal leyendo un post de David Pescovitz en BoingBoing.

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