01 noviembre, 2010

Cuando un sónar malinterpretó una señal y murieron millones de peces

Cuando un sónar malinterpretó una señal y murieron millones de peces: "
El 6 de Mayo de 1945, los aparatos de escucha submarina estadounidenses rastreaban en sus costas la presencia de submarinos enemigos. Varios hombres, equipados con micrófonos submarinos (comúnmente conocidos como hidrófonos), amplificadores e instrumentos de grabación, se quitaban los auriculares debido a que estos estaban registrando unos sonidos ensordecedores. Sobre las aguas reinaba la calma, lo que llevó a los altos mandos a defenderse ante el inminente ataque de una flota submarina.


I: Sónar pasivo

La Batalla del Atlántico fue el enfrentamiento más duradero de la Segunda Guerra Mundial, abarcando prácticamente la guerra al completo. La guerra enfrentó fundamentalmente a los navíos alemanes frente a los navíos aliados por las aguas de todo el Océano Atlántico. Durante esta batalla, la flota alemana fundamentalmente intentó bloquear el comercio de Gran Bretaña, aunque también tuvo contadas incursiones en aguas estadounidenses.

En aquel 6 de Mayo, uno de los últimos de la Batalla del Atlántico, los aparatos de escucha submarina rastreaban la presencia de los que podían ser los últimos submarinos enemigos en aguas estadounidenses. Algunos marineros ya habían hecho saltar la alarma, pero fueron sus compañeros costeros los que terminaron confirmando lo que todos pensaban. Las boyas de escucha instaladas en la bahía de Chesapeake, zona de entrada de los barcos hacia Washington, también habían detectado al enemigo.


II: U-602: Submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial

Un gran escuadrón de submarinos parecía acercarse a los puertos norteamericanos. Aquella circunstancia era todo un imprevisto cuando la guerra ya parecía ganada, y los submarinos alemanes se creían prácticamente eliminados, por lo que la reacción del ejército de Estados Unidos no se hizo esperar. Se arrojaron las cargas antisubmarinas, los destructores y naves de defensa costera partieron de sus bases, pero al llegar al lugar de donde procedía la señal no consiguieron encontrar los restos de los submarinos hundidos. En su lugar aparecieron millones de peces desgarrados flotando sobre las aguas.

Los comandantes de los destructores y navíos desplazados hasta la zona estaban desconcertados. Tanto las señales detectadas en la costa, como los sonidos detectados por los marineros con los hidrófonos habían cesado. Entonces, ¿por qué había millones de peces muertos flotando sobre las aguas, y sin embargo no conseguían encontrar los restos de los submarinos atacantes? Finalmente tuvo que ser un ictiólogo el que dio la respuesta al enigma.


III: McGowan: Destructor estadounidense de la Segunda Guerra Mundial

Aquel 6 de Mayo, un gran banco de peces se había desplazado hacia aquellas zonas marinas a desovar. Las hembras, al excitarse y reclamar al compañero durante el apareamiento, dieron innumerables golpes en sus vejigas natatorias, que produjeron un sonido rítmico muy similar al de las hélices de los submarinos, haciendo saltar todas las alarmas.

En aquel momento de la historia, se desconocía por completo la multitud de sonidos que se pueden escuchar bajo las aguas, debido al desconocimiento general de la acústica del aire y la acústica del agua. Actualmente se sabe que absolutamente todos los animales que habitan en el mar producen un alboroto que podría dejarnos sordos si tuviéramos unos oídos adaptados para escucharlos. Pero la realidad es que nuestros oídos están formados para escuchar en el aire, lo cual dista mucho de las condiciones acústicas subacuáticas.

Pero por supuesto, existe un modo de acceder a todos estos sonidos: mediante un hidrófono amplificado.

Fuentes y más información:


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