20 octubre, 2010

50 soluciones a la paradoja de Fermi (2ª solución): Están aquí y se entrometen en nuestros asuntos

50 soluciones a la paradoja de Fermi (2ª solución): Están aquí y se entrometen en nuestros asuntos: "

La gente ha visto luces en el cielo desde hace miles de años. Sin embargo, no siempre les ha prestado excesiva atención hasta que a esas luces se les dio el pegadizo y sugerente nombre de 'platillos volantes'.

El 24 de junio de 1947 Kenneth Arnold, mientras pilotaba su avioneta privada sobre Cascade Mountain, en el estado norteamericano de Washington, contempló desde su cabina varios objetos voladores. Cuando aterrizó se refirió a ellos como objetos que saltaban 'como platos sobre la superficie de un estanque'. La suerte estaba echada. La palabra 'plato' causó impacto desde el principio. La prensa se mostraba ávida de chismes, de cotilleos sobre platillos volantes y el término encontró eco en un público norteamericano que acababa de ver nacer la tristemente célebre Guerra Fría. Mucha gente dio inmediatamente por sentado que los platillos volantes estaban tripulados por seres alienígenas, y poco importaba si eran rusos o extraterrestres.

En lo que nos concierne, parece más que evidente que si los platillos volantes son reales, si se trata de naves tripuladas por seres procedentes de otros mundos, entonces la paradoja de Fermi queda instantáneamente resuelta. De entre todas las numerosas soluciones que se han propuesto, ésta es una de las que cuentan con un mayor apoyo público. Las distintas encuestas muestran que una gran proporción de norteamericanos cree que los platos voladores visitan la Tierra; la proporción de europeos es menor pero, aún así, significativa. Incluso mucha gente piensa que una nave alienígena se estrelló en Roswell, New Mexico, en el verano de 1947 (el mismo que había tenido lugar el avistamiento de Arnold) y que fueron recuperados los cuerpos de los extraterrestres. Sin embargo, la ciencia no es un proceso democrático. Las hipótesis no se demuestran verdaderas o falsas sometiéndolas a una votación. No importa cuánta gente crea en una cierta hipótesis, la ciencia la aceptará (y aún así, sólo provisionalmente) únicamente si es capaz de explicar muchos hechos con un mínimo de suposiciones, siempre que aguante críticas vigorosas y no vaya en contra de lo que ya se sabe. Así que la cuestión es: hasta qué punto se sostiene la hipótesis de que los platillos volantes son evidencias de civilizaciones extraterrestres.

Antes de entrar en la discusión, conviene adoptar el término neutro 'objeto volador no identificado', u OVNI, término acuñado por Edward Ruppelt, ya que como él mismo consideraba, la acepción 'platillo volante' es engañosa. Desafortunadamente, ambos términos, platillo volante y OVNI suelen confundirse demasiado frecuentemente. Un OVNI es simplemente un fenómeno aéreo no identificado. Todo lo que vemos en la atmósfera, en el cielo, cae dentro de una de las dos categorías: o bien es un OVNI, o bien un OVPI (objeto volador plenamente identificado). Solamente después de una investigación, un OVNI puede pasar a ser un OVPI y un OVPI pasar a ser un platillo volante.

Según la definición anterior, sin duda, los OVNIs existen. Hasta un abejorro es un OVNI si lo percibimos nebulosamente en nuestra somnolencia durante una plácida siesta junto a la piscina en una sofocante tarde de verano. Suele decirse que quien no ha visto nunca uno es que no ha observado el cielo con atención. El cielo está lleno de interesantes fenómenos, tanto naturales como artificiales. A pesar de todo, en una gran mayoría de ocasiones, tras un simple análisis rutinario, los OVNIs se transforman en OVPIs. Ejemplos obvios pueden ser avistamientos de Venus, globos atmosféricos, meteoros. Otros fenómenos, en cambio, no son tan evidentes y requieren un análisis más detallado: el efecto Nueva Zembla, fata morgana, fata bromosa, etc.

La explicación de algunos OVNIs puede incluso requerir avances científicos (los rayos en bola, por ejemplo, no están muy bien entendidos). Por último, muchos OVNIs resultan ser fraudes deliberados. Y después de investigar, queda un pequeñísimo remanente de casos sin explicación. Esto no debe sorprender, pues como afirma el escéptico Robert Sheaffer, la policía nunca consigue resolver el 100% de los crímenes y eso no significa necesariamente que no haya un culpable. Curiosamente, en el caso de los OVNIs esto no parece tolerarse y la gente encuentra inaceptable que no se resuelva la totalidad de los casos.

¿Cómo explicar estos OVNIs? Hay dos casos a considerar: avistamientos de luces en el cielo y avistamientos (¿encuentros?) con alienígenas o tecnología alienígena. El primer caso no parece presentar demasiadas dificultades. Después de todo, por qué vamos a necesitar nuevas hipótesis para explicar esas luces. Apliquemos la navaja de Occam. Sheaffer señala el curioso descubrimiento de que el porcentaje de fenómenos OVNI inexplicables no varía prácticamente con respecto al total de avistamientos, es decir, que haya pocas o muchas experiencias, la relación OVPIs/OVNIS se mantiene casi constante. Sorprendentemente, esto no es lo que se esperaría si uno piensa que los avistamientos sin explicación representan realmente naves alienígenas. En palabras del propio Sheaffer: 'el aparentemente inexplicable residuo de casos inexplicados se debe a la naturaleza esencialmente aleatoria de una incorrecta percepción y falta de información'.

Nada de todo lo anterior, por supuesto, prueba que no estemos recibiendo visitas de civilizaciones extraterrestres, pero tampoco lo contrario. Las luces en el cielo sólo son eso, luces en el cielo y no proporcionan evidencia alguna de la supuesta visita de alienígenas.

Por otro lado, ¿qué pasa con el segundo caso? ¿Cómo explicar los aparentes o presuntos encuentros con alienígenas? Desafortunadamente, estos casos siempre presentan problemas. Hay testimonios de personas que afirman haber sido abducidas, examinadas o forzadas a practicar relaciones sexuales con alienígenas. ¿Qué evidencias hay de todo esto? ¿Qué probabilidad hay de que un E.T. pueda reproducirse con un humano? ¿Acaso podemos nosotros mismos hacerlo con un perro, un camello, un pez, una cabra o una flor? ¿O es que solamente buscan algún tipo de placer zoofílico, vicioso y enfermizo?

Otros informes tienen que ver con naves accidentadas, o aterrizajes a los que se culpa, por ejemplo, de trazar extraños círculos y figuras en los campos. Pero nunca hay pruebas que no admitan discusión. ¿Por qué no se hallan muestras de algún combustible no conocido en la Tierra con el que poder llevar a cabo el viaje interestelar, por ejemplo? ¿Por qué las fotos son siempre de mala calidad, borrosas? ¿Por qué no se han hallado fotografías hechas por los mismos alienígenas, tripulantes de naves hiperveloces? ¿No llevan consigo imágenes de su familia en el salpicadero de la nave donde se pueda leer 'Papá, no sobrepases la velocidad de la luz' o 'Dios te guía, Einstein te acompaña'?

Siempre que se reivindica algo extraordinario en relación con los platillos volantes nunca se presenta ninguna evidencia extraordinaria para refrendarlo. En su lugar, siempre aparecen mentiras, falsos testimonios, evasivas y fraudes. La hipótesis de los platillos volantes puede ser, efectivamente, la más popular de las soluciones a la paradoja de Fermi, pero a buen seguro, las hay mejores.

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