29 octubre, 2010

¡Adelante Muchachos! ¡Qué Esto no es Nada!

¡Adelante Muchachos! ¡Qué Esto no es Nada!: "


Permítanme que les cuente una breve historia rápidamente. Ocurre durante la Guerra Civil Española, cuando se combatía en el frente de Durango. Un cabo al mando de su pelotón (no importa de que bando) se preparan para realizar el asalto definitivo contra una posición enemiga que les estaba haciendo picadillo.

Cuando reciben la orden, el cabo González al frente de sus hombres, abandonan la seguridad de su trinchera y avanzan por campo abierto en medio de una lluvia de fuego. De pronto, una bomba enemiga explota demasiado cerca provocando la muerte de varios hombres y arrancando de cuajo un brazo al cabo. Los hombres del pelotón que aún siguen enteros, paralizados por el shock de la explosión y la escabechina que se ha preparado, se quedan parados en tierra de nadie y al descubierto ante el fuego enemigo.

Es entonces cuando Anfiloquio (que así era el nombre de pila del cabo) dándose cuenta del terrible peligro que corrían sus hombres, se pone en pie, recoge con la mano que le queda el brazo perdido y ondeándolo sobre su cabeza como si fuera una bandera arenga a su pelotón gritando:


¡Adelante muchachos! ¡Qué esto no es nada!


Con un par. Ni que decir tiene que terminaron conquistando la posición enemiga y que el cabo sobrevivió.


Increíble ¿Verdad?. Pues al parecer, la historia es totalmente cierta.






La anécdota la descubrí en el libro Historia de Aquí de Forges y cuando la leí pensé que el bueno de Forges se había liado, estaba contando el chiste donde cuenta las historias serias. Pero no.

No es ninguna broma y aquí tienen el recorte del diario ABC del 17 de Mayo de 1942 donde se da cuenta del heroico gesto del cabo Anfiloquio González.







Bueno ¿qué les parece?.

Sé perfectamente que mi admirado Don Arturo Pérez Reverte pensaría que el cabo González era una nenaza. Que él hubiera recogido el brazo con los dientes, usado la mano buena para hacer avanzar a los hombres a base de collejas y con los pies habría pisoteado el hígado de sus enemigos (#perezrevertefacts) ;-) .

Pero yo, personalmente, creo que es realmente asombrosa la capacidad de aguante que tiene el ser humano cuando se enfrenta a situaciones extremas.


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