04 octubre, 2010

IgNobel 2010 (o científicos que se ríen de sí mismos)

IgNobel 2010 (o científicos que se ríen de sí mismos): "

Presentadores del igNobel probando el sujetador-máscara antigás. | Fuente imagen: News.com.au.


No pude evitarlo. El año pasado justo en este mes de octubre, hablé en mi blog del sexo oral y del murciélago frugívoro de nariz corta en un mismo post. Un equipo de científicos chino-británicos habían revelado al mundo que las murciélagas adultas practicaban fellatios a los machos para que la cópula posterior fuera más prologanda.


Tamaña hazaña científica ha merecido este año que el equipo de investigadores recibiesen el Premio IgNobel en categoría Biología.


No han sido los únicos. Los humorísticos premios IgNobel (o Nobel ignominioso) se otorgan a aquellos científicos cuyos trabajos han destacado por ridículos, innecesarios y pueriles. Obviamente no es un galardón que guste recibir.


Este año los diez ganadores fueron anunciados al mundo desde la tradicional ceremonia celebrada el Teatro Sanders de la Universidad de Harvard. Para demostrar que los científicos no carecen de humor, ocho de los galardonados acudieron en persona a recibir el premio.


Además de nuestros especialistas en sexo oral quiróptero. Los “trabajos” que merecieron esta mención versaron sobre:


Un equipo británico-méxicano ganó el premio en Ingeniería por su idea de usar helicópteros manejados por control remoto para recolectar moco de ballena. La idea de este proyecto realmente geek se aprecia en el título del trabajo: “Una novedosa herramienta no invasiva diseñada para la inspección de enfermedades de ballenas que vagan libremente y su relevancia en los programas de conservación”.


Una pareja de científicos holandeses merecieron la mención en Medicina por su descubrimiento de que los viajes en montaña rusa pueden tratar los síntomas del asma.


Un equipo nipón se llevó el premio en Planificación del Transporte por el uso del moho del lodo para optimizar las rutas ferroviarias.


El premio de Física se lo llevaron unos investigadores de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) por demostrar que si te colocas los calcetines sobre los zapatos, es más improbable que resbales en los senderos helados.


Tres investigadores británicos de la Universidad de Keele recibieron por sorpresa el Premio de la Paz por demostrar que las palabrotas y los juramentos en Arameo ayudan a aliviar el dolor.


El premio a la Salud Pública se lo llevaron unos investigadores estadounidenses por determinar que los microbios se adhieren a las barbas de los científicos.


Galardonados con el IgNobel a la Gestión resultaron unos científicos italianos de la Universidad de Catania que demostraron matemáticamente que la organización de una empresa sería más eficiente si los ascensos se eligieran al azar.


En Química los galardonados merecieron tal honor por desacreditar la creencia de que el agua y el aceite (petróleo en este caso) no se mezclan.


Tal vez el premio que más risas mereció fue el de economía donde se premió a empresas “modelo” como Goldman Sachs, Lehman Brothers y Merrill Lynch por crear formas novedosas de inversión donde se maximizan los beneficios financieros y se minimizan los riesgos económicos de los ejecutivos. (Total… pagamos nosotros).


En fin, como podemos ver en la foto, donde se ve a los presentadores de la ceremonia haciendo mofa de la creación merecedora del del IgNobel en salud pública del año 2009 (el sujetador máscara antigás ideado por investigadores de la Universidad de Chicago) los científicos saben reírse bien agusto de si mismos, lo cual a mi parecer les hace mucho más confiables que los economistas ;-)

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